Cerebro, causante de diferencias en obesidad

Investigaciones descubren que actividades del hipotálamo marcan la diferencia del por qué unas personas son más obesas que otras, pese a comer lo mismo.

03/08/2010 6:44
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El  Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) desarrolla un novedoso proyecto científico para curar la obesidad a partir del monitoreo del cerebro durante la ingesta de alimentos.

El titular del Laboratorio de Neurobiología del Apetito del Cinvestav, Ranier Gutiérrez Mendoza, explicó que entender el funcionamiento del cerebro abrirá nuevas vías para combatir la obesidad a partir de la premisa de que éste órgano decide qué comer, cuánto y cuándo dejar de hacerlo.

Destacó que el estudio, realizado a partir de la colocación de electrodos en ratas,  parte de las evidencias que indican la importancia que tiene el cerebro en la regulación de la conducta de la ingesta, lo que ha llevado a sugerir que en el sujeto obeso existe cierta actividad cerebral que lo predispone a comer en exceso.

Por otra parte, la Universidad de Yale, en Estados Unidos, han descubierto que las diferencias en el funcionamiento cerebral son la causa de que una misma dieta no tenga los mismos efectos en el peso de las personas.

Según explican en un artículo en la revista Proceedings of the National Academy (PNAS), existía mucha incertidumbre en conocer por qué una dieta rica en grasas era capaz de provocar obesidad  y otras enfermedades como la diabetes y, en cambio, había personas que comiendo lo mismo mantenían la delgadez durante años.

De este modo, y según ha descubierto en una investigación en ratones Tamas Horvath y su equipo, la clave está en los centros de alimentación del hipotálamo. Así, en los pacientes propensos a la obesidad la señal neuronal que indica al cerebro que se ha comido lo suficiente es más lenta, ya que resulta inhibida por otras células.

Así, “parece que el cableado del cerebro es determinante en la vulnerabilidad para desarrollar obesidad”, ha explicado Horvath, ya que en los animales que no engordan las neuronas que avisan de la saciedad están más activas y avisan más rápido.

Con esto se explica también por qué la voluntad personal no determina la obesidad. De hecho, “quienes son vulnerables a la obesidad también desarrollan una inflamación del cerebro, lo que puede explicar por qué tienen más dificultades para perder peso”.

El siguiente paso de Horvath y su equipo es analizar qué determina este funcionamiento cerebral, y ver si además de la genética también pueden afectar factores ambientales.

(Con información de Europapress.es)


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