Cinco alimentos que parecen sanos pero no lo son

Es importante moderar su consumo porque pueden dañar la salud

08/09/2016 4:00
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Comúnmente pensamos que los alimentos naturales son más sanos; sin embargo, hay algunos que no son tan benéficos como aparentan.

Esto no quiere decir que deben eliminarse de la dieta, sino que sólo hay que moderar las porciones. Recuerda que aunque sean sanos, no hay que excederse con ellos.

Por ello, a continuación te decimos cuáles son los cinco principales alimentos que parecen inofensivos pero que pueden causarte daños.

 Jarabe de maíz

El jarabe se obtiene del almidón del grano y se suele utilizar para endulzar jugos de frutas empaquetados, refrescos, aperitivos dulces, confituras, yogures, pan o algunos cereales del desayuno.

El problema está en que su sacarosa contiene un nivel de fructuosa mayor al del azúcar (65% frente a un 50%), lo que provoca la baja estimulación de los niveles de insulina en la sangre, además de que se metaboliza principalmente en el hígado.

“Las consecuencias de su consumo excesivo pueden ser muy perjudiciales para el hígado y causar trigliceridemia, hiperuricemia e hipertensión”, explica, Elisa Blázquez, nutricionista de la Clínica Medicina Integrativa y autora del libro Dieta Integrativa.

De igual manera puede ocasionar problemas en la producción de leptina, la hormona que activa las señales de saciedad, lo que tiene como resultado comer más dulces para sentirse lleno.

Pescado azul

Es recomendado en la dieta por su alto contenido de grasas Omega 3, pero es importante no abusar porque también tiene una gran cantidad de metales pesados como el mercurio.

Blázquez pide moderar su consumo, sobre todo en mujeres embarazadas y niños porque puede resultar neurotóxico.

Lo ideal es no comerlo más de dos veces al mes y preferir los pescados de menor tamaño como la sardina o el boquerón. Procura evitar los de gran tamaño como el emperador, atún o tiburón.

Azúcar refinada

Aunque sus propiedades son benéficas para el organismo, (fibra, proteínas y minerales), al procesarla, esos nutrientes se eliminan dejando como resultado la sacarosa.

Este compuesto se transforma en energía rápida para el organismo y provoca picos de glucemia bruscos y poco fisiológicos si se come en exceso.

“Un exceso de azúcar puede ser devastador para la salud y producir inflamación u obesidad”, señala Blázquez.

Aceite de palma

Es el más utilizado porque es resistente a la oxidación y tiene la capacidad de mantenerse sólido a temperatura ambiente, lo que provoca palatabilidad.

Muchos productos como el pan, bollería o comida preparada, lo contienen para conservarse.

El problema es su alto contenido de grasa saturada que si bien es menos dañino que las TRANS, también son perjudiciales para la salud.

La recomendación es utilizar aceite de oliva.

Edulcorantes naturales

Su objetivo es sustituir la azúcar para no causar daños, pero también pueden ocasionar enfermedades.

Esto ocurre porque muchos de los productos contienen sólo 1% de ingredientes como la stevia o el sirope de agave. Lo demás se ha sometido a procesos industriales.

“Es verdad que hay estudios que asocian el consumo de edulcorantes químicos a ciertas enfermedades, pero estamos hablando de un consumo descomunal y durante muchos años. Nadie podría consumir tanto como para que fuera tóxico”, concluyó Virginia Gómez, dietista-nutricionista del centro valenciano Nutrigandia.

(Con información de El País)


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