Circos, cuna de la anestesia moderna

Desde inicios de la historia se buscó la forma de evitar el dolor, pero fue en un circo donde se originó el uso de la anestesia

29/06/2011 9:50
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“Lo más seguro es que desde la prehistoria el hombre comenzó a buscar la forma de evitar el dolor;  los antecedentes históricos que se tienen datan de la época antes de Cristo (AC), cuando las antiguas razas de Mesopotamia empleaban vegetales como las adormideras, la mandrágora y el cannabis, para narcotizar a las personas. Esto, porque eliminar el dolor era indispensable para lograr curar algunos tipos de heridas y así evitar infecciones mortales”.

Así lo narró a SUMEDICO el especialista Manuel Caamal Castro (*), certificado por el Consejo Mexicano de Anestesiología, al agregar en los años 300 AC,  el padre de la medicina Hipócrates empleó el beleño, mandrágora  y opio a través de lo que se conoce como “esponja soporífera”.

Pero fue el  farmacólogo Dioscórides quien utilizó la palabra anestesia, cuyo significado es simple: Sin dolor.

Sin embargo, durante el curso de los años no había sido posible eliminar el dolor por completo, por lo que  ya en hospitales se recurría a procedimientos poco ortodoxos como amarrar al paciente, taparle la boca con un trapo para acallar sus gritos, entre otros.

Por ello se intensificaron los experimentos y se comenzaron a usar diversas sustancias volátiles como anestésicos, tal es el caso del éter, óxido nitroso y cloroformo, “pero los atributos de estos se han descubierto siempre de manera accidental, incluso la anestesia moderna como tal surgió en un circo”, explicó.

Manuel Camal refirió que en diciembre del año 1884 en un circo que se instaló en la ciudad de Connecticut en los Estados Unidos, anunció que en su función se demostrarían los grandes efectos del llamado “gas hilarante”, el óxido nitroso, se invitó al público a participar, bajo la promesa de que se les haría reír, cantar, y bailar.

“A una de las funciones del circo acudió el dentista Horace Wells, quien se dio cuenta que uno de los participantes se hirió al estar bajo los efectos del gas hilarante,  pero no sintió dolor, por lo que se le ocurrió que podrían hacerse extracciones de muelas y dientes, –entonces eran muy comunes-, sin que les doliera a los pacientes”. Sin embargo, acotó el especialista Manuel Castro, el gas hilarante no fue efectivo en intervenciones quirúrgicas.

En los años de 1900, continuó, el francés Louis Ombredanne, creó una mascarilla que sirvió como inhalador de éter, considerada como la  “máquina de anestesia” de la primera mitad del siglo  XX  y cuyo uso se extendió a nivel mundial.

En las décadas de los años 30 y 40 se intensificaron las investigaciones farmacológicas y actualmente ya se utilizan anestesias sumamente seguras cuyos componentes principales son cloro o flúor.

(*)Manuel Caamal Castro, integrante de la Sociedad Médica del Hospital Adolfo López Mateos del ISSSTE. Certificado por el Consejo Mexicano de Anestesiología


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