Cirrosis podría curarse con medicamento

Investigadores desarrollaron un fármaco que inhibe el avance de la enfermedad, así como al daño hepático y cáncer.

30/10/2014 9:48
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Un medicamento que inhibe el avance de la cirrosis hepática y repara el hígado, también ha demostrado que detiene la inflamación crónica asociada al daño hepático y cáncer.

 
El fármaco fue creado en 2003 por Victoria Chagoya de Sánchez, investigadora del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, en colaboración con Rolando Hernández y en estudios recientes con la participación de Mariana Domínguez y Rebeca Pérez.
 
Actualmente, el fármaco experimental está en espera de una transferencia tecnológica que permita realizar las fases clínicas de estudio en humanos, que son parte de los protocolos para llegar al mercado.

La molécula IFC305
Experta en la regulación e integración del metabolismo intermedio y de los lípidos, así como en la toxicidad y regeneración del hígado, durante más de 30 años Chagoya ha utilizado la adenosina, una molécula reguladora de procesos vitales como el metabolismo del organismo, la contracción muscular y el ciclo sueño-vigilia.
 
Un derivado de la adenosina, llamado IFC305, diseñado por Francisco Hernández Luis, de la Facultad de Química, es la base de su fármaco y constituye una alternativa terapéutica promisoria para el tratamiento de la cirrosis y de la inflamación crónica presente en varias enfermedades.
 
“El IFC305 posee una actividad fisiológica amplia e importante. No es de extrañar que tenga efectos en distintas áreas del organismo, porque la sustancia base del compuesto actúa a distintos niveles: de corazón, cerebro e hígado”, explicó.
 
Explicó que se observó en el desarrollo de la enfermedad está involucrada la respuesta inmune de manera importante, pues hay una activación de los macrófagos y ocurre una inflamación del organismo que después se vuelve crónica”, explicó.
 
El IFC305 inhibe esa respuesta inflamatoria y fibrogénica, con lo que favorece la reparación del tejido hepático. “Si la acción de la molécula es temprana, ya no progresa la enfermedad, y una vez establecida, comienza un proceso de reparación”, remarcó la investigadora.
 
Se ha demostrado que el IFC305 tiene una vida media mayor que la molécula base (la adenosina). En su versión sintética, este compuesto dura más y es el que se utilizará como medicamento contra la cirrosis y en la nueva aplicación para inhibir la inflamación crónica. 

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