Claves para que no sufras de desamor posvacacional

Ten un viaje con tu pareja lleno de alegría, planea. comparte y afianza tu relación

07/07/2017 1:44
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El día está marcado en tu calendario, te despiertas temprano y arrastras las maletas al carro. Te sientas en el lugar del copiloto y tomas la mano de tu novio, las vacaciones que habían estado planeando a la playa llegaron y nada ni nadie puede arruinar tu viaje. Pero en toda tu ilusión olvidaste un pequeño detalle ¿sobrevivirá tu relación a una semana de sol, arena y mar?

Llegan las vacaciones de verano y con ellas las separaciones

En vacaciones de verano aumentan un 31% las separaciones. Crece el número de demandas que tienen que ver con conflictos en la relación de pareja. “A los psicólogos y abogados les aumenta el trabajo”. Y este patrón se repite todos los años, incluso incrementa la tendencia. Entonces el pensamiento generalizado es que las vacaciones acaban con las relaciones amorosas.

No es el verano es tu relación

Según el psicólogo sanitario y experto en psicología del trabajo y las organizaciones, Xavier Savín,  “las vacaciones no fastidian a las parejas, simplemente ya iban mal pero los miembros no tenían tiempo para pensar y la rutina les deja muy poco  espacio en la toma de decisiones”.

Al contrario de lo que parece, a veces el ajetreo diario es el flotador salvavidas de la relación, que está en una oleada de preocupaciones no tienen tiempo ni para hundirse. Savín afirma que “cuando nos desocupamos entramos a valorar si llevamos el estilo de vida que queremos tener”.

Claves para no terminar en verano, programa tu viaje

Según Savín “si no lo tomamos con calma, el inconveniente que tenemos es que hay mucho tiempo para encontrar problemas, que por otra parte es una ventaja para buscar alternativas y puede generar ansiedad anticipatoria”.

El experto explica que el estrés no lo produce la situación en sí, sino la expectativa. “Las personas extrovertidas suelen preferir improvisar y en un viaje 100 por ciento programado no se sienten cómodas. Sin embargo, llevarlo todo controlado es la única forma de que las personas introvertidas se sientan seguras”.

Negociación

Tiene que ser el idóneo para evitar discusiones. “Si planeo mis vacaciones a las diez de la noche, cansado después de una jornada de trabajo y con la tele puesta haciendo ruido… lo más fácil es que se generen encontronazos”. Por lo que aconseja preparar algo parecido a una cita, “en un espacio tranquilo, con música que invite a la relajación… Lo que nos hace perder la razón muchas veces es la emoción”, asegura.

Empatía

El egoísmo no es el mejor aliado del amor. “Es obvio que cada uno ha de atender a sus necesidades personales, pero sin olvidar las de la pareja”. ¿Cómo se puede trabajar esto? En principio parece sencillo: “En lugar de decir a que sitio queremos ir tenemos que procurar decir qué esperamos de las vacaciones”.

-Quiero ir a la playa . (Mal)

-Quiero descansar, tomar el sol y no visitar grandes ciudades. (Bien)

Savín explica que “es mucho más fácil llegar a un acuerdo si decimos lo que esperamos porque de esa forma se pueden encontrar destinos que satisfagan los intereses de ambos y que sirvan para disfrutar de lo que no se disfruta en el trabajo”.

Hablemos de dinero

Una vez creado el ambiente dulzón anti-riñas y realizado el esfuerzo sobrehumano de ponerse en el lugar del otro, ya se puede abordar el siguiente paso en el camino hacia unas vacaciones en pareja exitosas: hablar de dinero. “Esto sí se puede hacer de una forma 100% racional porque es perfectamente medible. Suele funcionar muy bien cuando ya hemos hecho el ejercicio de hablar de objetivos. Para hablar de destinos… ¿por dónde empezar? Por elaborar una lista”, recomienda el experto.

¿Hacerlo todo juntos o pasar momentos separados?

En este sentido el psicólogo cree que “es una cuestión de valores de la pareja: hay personas que consideran que no se puede tener una buena relación si les hace falta separarse para estar cómodos y otras que creen que tener un rato para uno mismo sienta fenomenal”. Lo que tiene claro es que es muy necesario estar de acuerdo en esto y que “es un tema que hay que hablar”.

Fin del viaje: ¡Por fin!

Savín advierte que no se deben tomar decisiones que tengan sólo que ver con un tema emocional. “Volvemos con estrés, pero cuando éste desaparece la decisión queda”. De nuevo es necesario someter nuestras aflicciones a conversación: “A mí me apetecía esto pero hemos pasado todas las vacaciones haciendo lo otro”. Si la relación es sana acabará por reinar la comprensión, si no lo es “puede llegar a generarse un desapego tan importante que desencadene en separación”.


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