Comer compulsivamente: un trastorno emocional

Estrés, ansiedad o depresión nos pueden llevar a ingerir alimentos sin medida; este trastorno también puede ser hereditario señala especialista.

05/07/2011 8:14
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El estrés, los cambios constantes, ansiedad y depresión generan problemas con nuestra conducta emocional y de no saber canalizarla bien podríamos terminar volviéndonos dependientes de comer todo el tiempo alimentos altos en calorías que a su vez nos generan más y más hambre.

Comer compulsivamente no es una adicción ni un trastorno alimenticio, sino más bien una consecuencia de tener problemas emocionales o trastornos mentales como la depresión, así lo explica en entrevista con SUMEDICO, la especialista en nutrición Luz de Lourdes Aspe(*).

De acuerdo con la nutrióloga, las personas que experimentan este “ciclo vicioso de comer y tener más hambre a medida que más comen”, generalmente ingieren mucha comida alta en grasas, azúcares, harinas y muy baja en fibras, porque precisamente este es el tipo de alimentos que no generan saciedad y sí mucho deseo de consumir cada vez más.

“Es muy difícil que alguien con este trastorno compulsivo coma muchas verduras o muchas frutas, porque al ser muy altas en fibras hay una saciedad rápida y no se puede comer tanto”, afirma la especialista.

El también conocido como “trastorno por atracón” consiste en que quien lo padece solo come por comer y lo hace a gran velocidad, tanta que “ni siquiera se da cuenta de si los alimentos están muy salados, si por ejemplo es un sándwich si tenía queso, jamón, verduras o que ingredientes tenía si es que no se lo preparó él mismo”, indica Luz Aspe.

Además de problemas con las conductas emocionales, la nutrióloga dice que este trastorno puede ser hereditario si alguien en la familia lo ha presentado anteriormente.

Una de las características de los comedores compulsivos es que no siempre lo hacen solos, sino que buscan a personas con su mismo problema para poder comer y compartir los atracones con alguien más.

Trastorno multidisciplinario

El trastorno por atracón o de comedor compulsivo inicia con un trastorno de origen mental, pero el no darse cuenta a tiempo provoca obesidad y esta a su vez,  problemas cardiovasculares, de hipertensión, diabetes, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia e incluso enfermedades renales.

Por ello es que la persona necesita ayuda de médicos generales para que cuiden su salud básica, sicólogos para orientar los problemas emocionales, siquiatras para que mediquen con tranquilizantes y calmantes si es necesario y el nutriólogo que le dará una guía sobre alimentos saludables y le hará consciencia de qué cantidad de alimentos inadecuados está consumiendo cada que entra en un atracón.

Sin embargo, aun cuando una persona haya terminado todo el tratamiento satisfactoriamente, al ser este la consecuencia de un problema emocional “se puede recaer una y otra vez en las conductas inadecuadas que previamente ya habían sido corregidas”, indica la especialista en nutrición.

Pero esto puede ser prevenido si desde etapas muy tempranas se nota en los hijos que se comportan de forma anómala, “esto se trabaja con base en la confianza entre padres e hijos, pues si el hijo tiene la confianza con los padres para comunicar todo lo que le molesta o le que siente se pueden evitar este tipo de conductas”, dice Luz Aspe.

Otra de las etapas que la nutrióloga indica como de riesgo, es la adolescencia, pues es cuando todos los cambios generan mucho estrés en las personas y su estado emocional es muy vulnerable.

Aunque de acuerdo con la especialista este trastorno sí  puede presentarse a lo largo de toda la vida.

(*) Luz de Lourdes Aspe
Nutrióloga
lulyaspe@yahoo.com.mx
 


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