¿Comes sin ganas? Puedes padecer apetito hedónico

El hambre hedónica es diferente del hambre fisiológica

18/01/2017 2:57
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El hambre hedónica, la que nos hace ingerir alimentos ricos en calorías incluso cuando estamos saciados.

La evidencia científica revela que un componente importante del aumento de peso se debe a que la gente  come por placer, esta conducta se conoce como el hambre hedónica, que ocurre por la satisfacción que provoca la ingesta de ciertos alimentos generalmente ricos en calorías, grasas y azúcares, incluso cuando nos encontramos saciados.

El hambre hedónica es diferente del hambre fisiológica

Para sobrevivir, el ser humano necesita energía y nutrientes y, por lo tanto, responderá ante las sensaciones de hambre y saciedad. El equilibrio entre el hambre, que estimula el apetito, y el consumo de alimentos, que satisface el apetito y produce la saciedad, está controlado por el sistema nervioso central. El valor hedónico de los alimentos es proporcional al placer que experimentamos al comer un alimento específico y depende de las propiedades del alimento como su sabor, olor o textura.

Tras el consumo de alimentos ricos en azúcares y grasas se producen sensaciones agradables en el cerebro conocidas como “respuesta hedónica”. En este caso no comemos sólo para alimentarnos, sino también por el placer que produce.

Así funciona el organismo

Al obtener sensaciones placenteras con la ingesta de ciertos alimentos, muchas de nuestras decisiones alimentarias no se toman de manera consciente. Estas decisiones no siempre son las más apropiadas para conservar nuestro peso, ya que no sólo responden a necesidades fisiológicas, sino que en gran parte son respuestas a impulsos cerebrales que activan mecanismos de placer.

Es lo que puede pasar con los chocolates, bombones o antojos salados como las frituras, quesadillas, tostadas, se produce un condicionamiento que nos dice que si comemos este alimento vamos a tener una sensación de placer, aunque no tengamos ninguna necesidad nutricional o calórica en comerlo.

Evitar la ingesta hedónica es complicado, ya que en la actualidad no existen fármacos específicos para ello, por lo que la única estrategia es incorporar cambios en la conducta alimentaria, entre ellas moderar las cantidades, evitar repetir, y ser prudentes con los aperitivos, los postres y el alcohol.

(Con información de Infosalus)


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