Comida chatarra no causa felicidad

La obesidad es un factor que puede causar depresión, mientras que el comer grasas saturadas aumentan la tristeza.

01/10/2013 6:55
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Cuando la gente se siente triste tiende a comer alimentos que usualmente son los más grasosos. Esta tristeza puede desencadenar un estado de depresión ya que los helados, los panes industriales, las hamburguesas y las salchichas no son ese apapacho que la gente requiere para cambiar su ánimo, al contrario.

Esta es una conclusión de un estudio publicado en BMC Medicine realizado en la Universidad de Navarra y la Universidad de las Palmas. Los profesores Miguel Ángel Martínez-González y Almudena Sánchez-Villegas, fueron los dirigentes de esta investigación teniendo como antecedente  tres investigaciones previas.

Los científicos durante casi 10 años encuestaron a más de 20 mil voluntarios sobre sus hábitos alimenticios y su estado de ánimo. “Nos percatamos que aquellos que tienen una dieta equilibrada (sobretodo mediterránea) tiene menos problemas de salud. Es por ello que podemos llegar a la conclusión de que el comer bien previene enfermedades cardiovasculares y estados depresivos”, afirmó Martínez-González.

El estudio afirmó que la comida chatarra eleva el riesgo de padecer depresión siendo un 55 por ciento mayor en los individuos con exceso de peso mientras que el riesgo de obesidad en las personas depresivas es de un 58 por ciento.

Comida de la felicidad
Los alimentos que causan bienestar según esta investigación son las  nueces, el aceite de oliva, las frutas, las verduras, el pescado, las legumbres y el vino, con moderación mientras que las hamburguesas, los dulces con ácidos grasos trans y las papas fritas aumentan la tristeza.

Comer bien no quiere decir que las personas con depresión retiren los medicamentos prescritos por el médico, “las personas con depresión no pueden creer que si empiezan a tomar frutas y verduras se pondrán bien”, comentó Martínez-González.

Muchas veces la depresión es consecuencia de la obesidad, aunque la obesidad no es un trastorno psiquiátrico. “Los kilos demás deprimen” explica Martínez González ya que hay presión social siendo las mujeres las más afectadas”.

Educar a los menores
Una forma de prevenir obesidad y malos hábitos alimenticios es desde niños para que en el futuro no sufran trastornos. La obesidad infantil tiene un componente biológico que afecta el funcionamiento neuronal, además de un factor social. De este modo, un niño con obesidad puede sufrir bullying, y por lo tanto tener depresión en la adolescencia e incluso en la edad adulta.

“Con ayuda del gobierno la obesidad, un factor preocupable que desencadena depresión puede ser prevenido con educación  y programas que hagan conciencia en niños y adultos, que sean incentivados a tener una dieta sana y equilibrada” finalizó el investigador.
(Con información de ABC España)


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