Comunicación, clave para educación alimentaria

Cuando se tienen conversaciones sobre el peso corporal, los niños y adolescentes incrementan sus prácticas de alimentación malsana.

26/06/2013 5:57
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De acuerdo con una investigación publicada en JAMA, la mejor forma para lograr que los hijos pierdan peso o se alejen de la obesidad es decirles que comer frutas y verduras los hará sanos y fuertes, pero jamás debe tocarse el tema del peso ni de la gordura.

Los investigadores hallaron que cuando a un niño se le dice que debe reducir de talla o perder kilos, se ocasiona un efecto adverso y provoca de forma inconsciente que coma de forma equivocada.

“Muchos padres son conscientes del problema de la obesidad, pero se preguntan cómo hablar al respecto con sus hijos”, comentó la autora líder del estudio, la Dra. Jerica Berge, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota, en Minneapolis.

La especialista señaló que en Estados Unidos la obesidad se ha triplicado en 30 años, y ha afectado gravemente la salud de los infantes ocasionándoles que desde temprana edad empiecen con problemas de diabetes 2 e hipertensión.

Fue a partir de esto que se decidió realizar un estudio con más de dos mil 300 adolescentes de un promedio de 14 años y tres mil 500 padres de familia.

Para obtener los datos, los expertos realizaron una encuesta, en donde se preguntaba la forma en que se hablaba de la alimentación y cómo se trataba de lograr que los hijos perdieran peso.

En general, los datos mostraron, las conversaciones sobre la alimentación que se enfocaban en la supuesta necesidad del niño de perder el exceso de peso se vinculaban con un riesgo más alto de dietas problemáticas y otras conductas alimentarias malsanas entre los adolescentes.

Al contrario, los padres que hablaban sobre una alimentación y una vida sanas pero no se enfocaban en el peso ni el tamaño eran menos propensos a tener hijos que hicieran dietas o que participaran en otras conductas alimentarias malsanas, como la anorexia, los atracones de comida o la bulimia.

Esos beneficios se observaron tanto en los adolescentes con sobrepeso como en los de peso normal, mostró el estudio.

Luego de analizar los datos, encontraron que  alrededor del 28% de las mamás y el 23% de los papás de hijos que no tenían sobrepeso dijeron que habían tenido conversaciones que se enfocaban en una alimentación saludable, mientras que apenas el 15%  de las mamás y el 14% de los papás de hijos con sobrepeso dijeron que habían hablado sobre la salud.

Pero el 32 % de los papás de hijos sin sobrepeso dijeron que habían conversado sobre el peso y la necesidad de perder peso. Entre los niños con sobrepeso, esas cifras aumentaron al 60% de las mamás y el 59 por ciento de los papás.

Berge añadió que “esas conversaciones también tienen que suceder no solo a la hora de cenar. No se trata de conversaciones del momento, sino continuas”.

Unos expertos externos se mostraron de acuerdo rápidamente en que enfocarse en la salud es más valioso que darles la lata a los niños sobre su peso y su tamaño.

“Decirles a los adolescentes que están gordos o con sobrepeso no es lo que más les conviene”, señaló el Dr. Robert Feinstein, especialista enmedicina adolescente del Centro Médico Pediátrico Cohen en New Hyde Park, Nueva York.

“Debemos enfocarnos en un estilo de vida saludable y los padres deben liderar mediante el ejemplo”, enfatizó. Esto incluye planificar las comidas de forma adecuada y que haya comida saludable disponible.

“Siempre intento enfocarme en la salud, no en la apariencia”, añadió Kahan. Los nuevos hallazgos “dan más peso a la importancia de hallar formas cuidadosas, amorosas, comprensivas y adecuadas de discutir la salud con los niños”, afirmó. (Con información de Univisión)


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