Con malabsorción, más de 50% de mexicanos

Experto indicó a SUMEDICO que el caso más común de este síndrome es la intolerancia a la lactosa, seguido por la pancreatitis crónica.

13/06/2013 7:43
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Siempre que consumimos un alimento, nuestro aparato digestivo se encarga de digerirlo, y el proceso comienza desde la masticación, la ensalivación, el paso al estómago, al intestino grueso, al delgado y hasta que lo desechamos, pero para que esa comida tenga un valor nutricio para nosotros, se debe realizar el correcto proceso en cada una de las zonas por las que atraviesa.

En entrevista con SUMEDICO, el gastroenterólogo José Luis Pérez Hernández (*), señaló que la mucosa del intestino es la encargada de cortar en micropedazos lo que comimos, y que el estómago ya preparó, para poder absorber los hidratos de carbono, las proteínas, las grasas, minerales y demás nutrientes, y a este proceso se le llama absorción.

La absorción es posible gracias a las enzimas que tenemos en el intestino y el páncreas principalmente, pero algunas veces no se tiene la cantidad necesaria de éstas y es entonces que aparece el síndrome de malabsorción.

De acuerdo con el experto se llama síndrome, porque es un problema que se relaciona con diferentes patologías que no necesariamente están relacionadas entre ellas.

En México el síndrome de malabsorción más común es la intolerancia a la lactosa (40 a 50% de la población la presenta), “para descomponer las moléculas de la leche, la lactosa, necesitamos de la enzima llamada lactasa, y en quienes es insuficiente, los componentes de la leche no se pueden dividir en fragmentos lo suficientemente pequeños para ser absorbidos, y en consecuencia quedarán grandes partículas en el intestino provocando diarreas, muchas flatulencias (meteorismo) y malestar a los pacientes”.

El experto señaló que la intolerancia a la lactosa es un síndrome de malabsorción que puede iniciar desde que el bebé nace, o mostrarse hasta que la persona llega a la adultez.

En el caso de la pancreatitis crónica, un problema para absrober las grasas, es presentado exclusivamente los adultos y se debe a la falta de una enzima pancrática, y es otro de los casos más comunes en México por malabsorción.

Mientras que los casos menos frecuentes de este problema y que son menos del 0.05% son los inflamatorios como la enfermedad de Chron, o la colitis ulcerativa, que ocurren cuando la mucosa del intestino delgado está severamente inflamada.

Pérez Hernández señaló que el presentar cualquier patología que dé origen al síndrome de malabsorción debe tratarse correctamente porque de lo contrario se comienza a privar al cuerpo de algunas deficiencias importantes como la vitamina B12 que puede generar desnutrición, problemas neuropáticos o incluso la muerte.

Sin embargo señaló que llegar a casos tan extremos es muy raro porque “al ser la diarrea crónica y la distensión los síntomas más representativos de este problema, las personas acuden pronto a consulta y se puede remediar”, y agregó que lo más importante en estos casos es el correcto diagnóstico.

En cuanto al tratamiento el experto señaló que depende de la causa que lo esté originando, “en el caso de la lactosa con limitar el consumo de lácteos u optar por los productos deslactosados bastará, mientras que en el caso de la pancreatitis o enfermedades inflamatorias se requiere de un tratamiento con enzimas y desinflatarios específicos de por vida, así como consultar y seguimiento muy puntual con el especialista”.

El gastroenterólogo añadió que a pesar de tener deshidratación por la diarrea, una baja en el potasio y una alza en el sodio, así como una calidad de vida muy deteriorada, no es una enfermedad que pueda generar cáncer ni tumores de ningún tipo.

Detección adecuada
El experto señaló que hay pruebas específicas para confirmar el síndrome, “luego de tres semanas de diarrea, el paciente debe acudir sin falta al experto, y luego de entrevistarlo sobre sus hábitos, si se sospecha que es la leche se le retira, si hay mejoría es suficiente, pero en otros casos es necesario realizar una prueba en saliva y heces para detectar la cantidad de enzimas que contiene”.

Asimismo señaló que en ocasiones es necesario retirar un pedazo de tejido para realizar una biopsia y conocer el daño real para tratarlo desde el fondo. 

(*) Dr. José Luis Pérez Hernández
Gastroenterólogo, Médico Internista


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