Conmovedora historia de una niña con autismo

La reacción de una mesera, conmovió a la hermana mayor que compartió la historia por la red social Facebookl.

02/04/2013 6:09
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 En un día común de primavera para Anna Kaye MacLean y su hermana de siete años Arianna, quien se había quedado a dormir, al parecer se había levantado de buen humor, algo que no es común en un niño que padece autismo.

 
MacLean se cercioró que su hermana estaba lo bastante estable para tener un día de actividades fuera de casa, por lo que ella y su esposo llevaron a Arianna a comer y después a visitar al Conejo de Pascua, fue en restaurante Chili’s en donde algo increíblemente bello sucedió.
 
Antes de que la mesera, de nombre Lauren Wells, mencionara su discurso de bienvenida, Arianna recitaba con emoción lo que pediría para comer: leche con chocolate, hamburguesa con queso y pepinillos y una orden de papas fritas.
 
Anna Kaye observaba como su pequeña hermana comía las papas fritas pero la hamburguesa apenas la había tocado.
 
“Fue extraño, Arianna adora cualquier cosa que venga dentro de un bollo, está obsesionada con las hamburguesas”, comento MacLean.
 
“Le pregunte si se iba a comer la hamburguesa, y ella me contestó que no, no la quería porque estaba rota y necesitaba una hamburguesa que estuviera arreglada”, añadió.
 
En cuanto la mesera regreso a la mesa, noto que la niña lloraba y pregunto si todo estaba bien, a esto la hermana mayor contesto: “Sé que esto sonará tonto, pero necesito pedir otra hamburguesa. Está cortada a la mitad y ella cree que está rota”.
 
Anna Kaye, menciona la condición de su hermana cada que es necesario, así que le explicó con discreción a Wells lo que sucedía y que además pagaría la hamburguesa adicional, por lo que la mesera se acerco a Arianna y le contesto: “¡Oh Dios!, ¡Te traje una hamburguesa rota!, Te traeré una nueva”.
 
“Creo que la mayoría de la gente no sabe como interactuar con un niño con autismo por miedo o por falta de conocimientos, así que usualmente interactúan conmigo”, comentó MacLean, quien se conmovió con el acto que había hecho Wells.
 
Wells se graduó de la Universidad de Utah, en Psicología, el año pasado y espera realizar trabajo social con niños, además tiene un familiar con autismo.
 
“La traté como a cualquier otro niño que estuviera llorando, pero en su caso era diferente”, comentó Wells, quien se acerco a su gerente quien se ofreció a cambiar la hamburguesa rota por una nueva.
 
Además el gerente se acerco a ofrecer disculpas a Arianna por la hamburguesa rota y le pidió papas fritas en lo que esperaba la nueva hamburguesa.
 
“Fue grandioso porque fue muy íntimo, trataron de no ser ruidosos ni de que nadie más se enterará de su presencia, fue muy privado e intimo”, comentó MacLean.
 
“También fue extraño, porque mi hermana no se molestó, además usualmente eso hubiera provocado un colapso enorme, en donde puede hacer berrinches, tirarse al piso, gritar o incluso lastimarse”, añadió.
 
En el momento en el que llegó su hamburguesa, Arianna exclamó y dijo: ¡Oh, te extrañé!, besando posteriormente el bollo de la hamburguesa.
 
Su hermana inmediatamente tomó una fotografía de aquel momento, se la mostró a Wells, quien preguntó si se la podía mostrar a sus compañeros.
 
“Fue una historia tierna. Nunca había oído hablar acerca de una hamburguesa rota, o de alguna cosa ‘rota’ en cualquier caso”, comentó Wells, quien quería compartir su historia con sus compañeros.
 
Después MacLean decidió compartir su historia en la página oficial de Facebook del restaurante, que de una manera inmediata se volvió viral (240 mil veces ha sido compartida y ha recibido más de 860 mil “Likes” y poco más de 50 mil comentarios)
 
“Aunque nunca habíamos tenido una experiencia personal como esta, conocemos personas a las que les han pedido que abandonen el restaurante cuando su hijo con autismo empieza a salirse de control. Es desgarrador”, comenta MacLean.
 
Desde aquel acontecimiento, MacLean ha leído los miles de comentarios que ha generado su publicación en Facebook, en algunos mencionan que nunca habían pensando en algo así cuando encontraron a un niño gritando en un restaurante.
 
Ahora, espera que la próxima vez que vean a un niño comportarse de una forma diferente, se pongan a pensar: “Tal vez tiene autismo; tal vez haya algo más de lo que se ve a simple vista”.
(Con información de CNN.com)

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