Conoce el desarrollo neurológico del bebé

Los primeros cinco años de vida son fundamentales para que el recién nacido tenga un desarrollo neurológico completo.

26/09/2011 3:04
AA
Desde antes de nacer comienza el desarrollo neurológico del bebé, durante el cual resultan fundamentales los primeros cinco años de vida. Sin embargo, durante los primeros meses comienza a formarse el carácter, la confianza en sí mismo, por lo cual la participación de los padres es básica, apuntó a SUMEDICO la licenciada en pedagogía y especialista en estimulación temprana Claudia de Anda Hurtado, integrante de la Asociación Mexicana de Pediatría, Colegio Mexicano de Pediatría y la Federación Mexicana de Pediatría. Beneficios de la estimulación temprana, testimonio.
 
El desarrollo neurológico, apuntó, se mantienen constante, es un proceso continuo en el cual se fortalece el área cognitiva o de inteligencia, así como la motora, de leguaje y comunicación, además del desarrollo social y emocional, por lo que es fundamental que los padres lo conozcan, a fin de proporcionar a sus hijos tanto la alimentación donde la leche materna en los seis primeros meses es fundamental, acompañada paulatinamente de frutas, verduras (en especial de hojas verdes) y hacia el año de edad los pescados.
 
Pero también es prioritario el entorno, pues si bien existe carga genética, también hay factores externos determinantes para el desarrollo neurológico del bebé, como es armonía familiar, sociabilización constante, realización de ejercicios mediante estimulación temprana, entre otros, destacó la experta al referir las etapas durante el primer año de vida del bebé:
 
Primer mes. El bebé pasa la mayor parte del tiempo dormido, sólo despierta en las horas de comida; sin embargo su proceso de neurodesarrollo está en proceso y por ello es sumamente importante el contacto físico, pues su piel es la forma de comunicarse, de ahí que les guste que mamá lo tenga en brazos pues, además, comienza a reconocerla por su olor y le gusta escuchar los latidos de su corazón, pues esto le brinda confort y sentido de seguridad. En esta etapa, es sumamente favorecedor el que al llevarlo en brazos la mamá camine con el bebé para que éste reconozca los ruidos de su nuevo entorno. Es en las primeras semanas en que el pequeño aprende que el llanto es la forma en que puede comunicar que tiene una necesidad, sea hambre, incomodidad porque se encuentre sucio el pañal, o simplemente la necesidad de estar en brazos. En el aspecto motriz, su cuello se fortalece lentamente y es capaz de mover su cabecita, así como sus pies y manos. El momento más maravilloso de los padres, es cuando su hijo comienza a ejercitar sus reflejos y se toma fuertemente con su manita de uno de los dedos de su mano.
 
Segundo mes. El bebé comienza a distinguir sonidos por lo que inician los balbuceos lo cual emociona a los padres quienes comienzan a “hablar en su idioma” con el tiípico “gu-gu-dada”; y paralelamente se ve más despierto y hábil. Es entonces que surge la primera sonrisa que es considerado de suma importancia, pues se ha revelado que el bebé espera ser estimulado con otra sonrisa.
 
Tercer mes. Destaca que con los ojos y cabeza comienzan a seguir los movimientos de otra persona o de un objeto. Se centran en las acciones de la mamá pues algunos estudios indican que ya la reconocen, incluso en su voz pues el oído ya ha madurado. El pequeño ya reacciona a los sonidos, con expresiones como parpadear o fruncir la frente. Sus ojos ya perciben los colores, por lo que tiene mayores acciones de comunicación con las personas cercanas. A los infantes a esta edad generalmente les gusta estar boca abajo y comienzan a apoyarse en los antebrazos para mover el tronco. Si bien aun no tienen sincronización, ya sus movimientos son intencionados; uno de los momentos más emocionantes es cuando comienza a señalar objetos con sus deditos así como cuando muestra gusto por ciertos sonidos o la música. Un aspecto de suma importancia es que el pequeño comienza a aprender a utilizar sus manos, por ello tienden a tenerlas muy abiertas y se ejercitan con el objetivo de poder agarrar objetos, en sus primeros esfuerzos lo más cercano son los cabellos y aretes, por eso siempre se debe tener cuidado, no para evitar el “jalón”, sino para que ellos no se lastimen.
 
Cuarto mes. Se transforma en una personita mucho más social y por lo mismo ya no le gusta que lo dejen solo en la cuna y no parará de llorar hasta lograr compañía de mamá, papá el familiar cercano. Es en esta etapa cuando menos descansamos, pues se debe tener sumo cuidado en las acciones del bebé que ya alcanza a mantener una posición erecta y comienza a rodarse. Inicia a descubrir todo su entorno, principalmente a él mismo por lo que le gusta verse y tocarse los pies; su visión también está más desarrollada por lo que sigue a los padres con la vista ya en un radio de 180 grados; al distinguir más los colores se profundiza su desarrollo y la coordinación de vista, objeto y tocar o agarrar. Es en este periodo en el que comienzan a llevarse todo a la boca, como parte de su conocimiento, por lo que lo recomendable es proporcionarle juguetes blandos y suaves al tacto. Sus balbuceos son más definidos y comienza a tratar de imitar las palabras de los adultos, también se desarrolla más su comunicación a través de expresiones faciales, pues ya distinguen más lo que escuchan y ven, es justo cuando pueden sorprender al balbucear más.
 
Quinto mes. Ya el bebé toma conciencia de que es el centro de atención y le encanta que lo atiendan por lo que constantemente llama a sus papás o personas encargadas de su cuidado. Comienza a distinguir a quienes conoce a través de su sonrisa, pero se muestra serio e incluso asustado frente a personas que no conoce, pero su actitud puede cambiar si se le habla con una voz tierna, amable. Un aspecto sumamente grato para los papás es que el bebé comienza ya a jugar; poseen más control en el movimiento de su boca y por ello ya hacen trompetillas y otros sonidos que para los padres resultan sumamente graciosos y divertidos.
 
Sexto mes. El pequeño ya puede realizar sus movimientos con mayor fuerza y aprende a aplicarlos para conseguir objetivos, como cuando estira sus brazos para pedirle a su mamá que lo cargue o sujetar el biberón cuando se lo han colocado en la boca. En esta etapa lo que más celebran los padres son movimientos como el que se lleve el pie a la boca, lo cual es otro signo de su desarrollo neurológico pues esta acción se basa en la coordinación de los movimientos de los ojos con las manos. Su comunicación verbal es más clara para el bebé por lo que sus balbuceos ya tienen intención y es por ello que, aunque no sabe aun significados, los padres se sienten muy orgullosos cuando dice simplemente “má” y “pá”. También les encanta cuando descubren que comienzan a salirle sus primeros dientes.
 
Séptimo mes. Es una etapa fundamental en su desarrollo verbal, pues ya comienza a entender significados de palabras como “no” y gestos como al momento en que le aplauden porque hace algo bueno. Si en esta etapa se mantiene una fuerte comunicación con sus padres, el bebé tendrá un gran avance. De igual forma en su desarrollo motriz, pues comienza ya a buscar ayuda para pararse sobre sus piernas; comienza a tener mayor fuerza para sostener sus juguetes, además de que sus juegos se extienden a los intentos para repetir palabras. Su visión está más desarrollada por lo que se convierte en un gran observador de todo tipo de dibujos, juguetes de colores, etcétera.
 
Octavo mes. El bebé ya gatea por toda la casa y hace intentos por levanta
rse por sí mismo; sus juguetes son su gran diversión y tienden a arrojarlos por doquier, en espera de que sus papás o personas cercanas los recojan y se los pongan nuevamente al alcance, esto es como su máxima diversión. Algo a destacar, es que a esta edad ya conocen su nombre y saben despedirse con sus manitas; también reconocen claramente lo que es “sí” y “no” por lo cual ya saben expresarlo con el movimiento de su cabecita.
 
Noveno mes. Es una etapa crucial de investigación y movimiento, lejos de buscar los brazos, lo que el bebé hace es ir por todas partes con la pretensión de tomar y analizar todo lo que esté a su alcance, de ahí que los papás o personas responsables sean muy cuidadosos para evitar que se pueda lastimar. Ya es más consciente de los sonidos que emite y reconoce palabras como “mamá”, “papá” o el nombre de su hermano o de las personas con quienes convive. Emocionalmente es muy importante tomar en cuenta que se comienza a formar el carácter del bebé, de ahí que tienda a imitar más las expresiones de sus padres o de quienes sean responsables de su cuidado.
 
Décimo mes. Una gran felicidad de los padres es que el bebé comienza a expresar sus emociones y a demostrar qué quiere, con monosílabos como “sí” o “no”, o bien al señalar el objeto que desea alcanzar. En este contexto entra la comprensión de conceptos básicos, como “cerca”, “afuera” y otras. También el bebé toma conciencia de lo que está bien o mal, a través de las expresiones de su padres ya sea para festejarlo o llamarle la atención. Los sentimientos afloran en cada expresión del bebé, como son los llantos e incluso berrinches cuando alguien extraño se aproxima a mamá o abraza a papá, o bien toma uno de sus juguetes favoritos. En el aspecto motriz, pues a su constante recorrido de investigación, se agrega el hecho de que ya hará esfuerzos por abrir cajones, jalar el mantel o carpetas para alcanzar algo, etcétera. Entonces se repite la recomendación, mucho cuidado para evitar que se lastime.
 
Onceavo mes. ¡El bebé ya es capaz de seguir una conversación!, e incluso comienza a imitar los ruidos de animales, como el típico “gua-gua” del perro. En esta etapa ya comienza a querer jugar con otros niños, pero difícilmente compartirá sus juguetes con ellos. Es una etapa de mucho impulso, por lo que es necesario que los papás los guíen, sobre todo porque al relacionarse con otros menores entra una nueva etapa en la formación de su carácter.
 
Doceavo mes. El bebé es mucho más sociable, ya camina por sí mismo, por lo cual está a punto de entrar en su primera etapa de independencia. Su carácter está más perfilado y aun cuando no habla totalmente, ya sabe demostrar que le gusta y también lo que le molesta e incluso enoja. Es la etapa de rabietas, en especial cuando no cumple sus objetivos. En esta edad requieren más que de la compañía de los padres o familiares cercanos, sino de compañeritos de juegos, por lo que es momento de convivir con otros niños fuera del entorno del hogar, como es la guardería.
 
(*) Claudia de Anda Hurtado, integrante de la Asociación Mexicana de Pediatría, Colegio Mexicano de Pediatría y la Federación Mexicana de Pediatría. 
claudia@pediatríamexico.com 
044-55-10 61 74 58

 

Tags

Agregue su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada

Iniciar Sesión

Si todavía no tienes cuenta con nosotros:

Recupera tu cuenta

Sexo

Elige los temas que te interesan: