Consumo de ácido fólico previene espina bífida

La espina bífida es una malformación de la columna que puede provocar parálisis, hidrocefalia y otras malformaciones.

20/11/2010 9:21
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Cuando se planea tener un hijo, se piensa en el nombre, se arregla su cuarto y, si es posible, hasta se toman ciertos tratamientos con la expectativa de elegir el sexo; sin embargo hay un aspecto sumamente importante al que aun la mujer no le da toda la importancia necesaria, hasta que se acude a la primer cita con el ginecoobstetra: Ingerir ácido fólico.

 ¿Por qué es tan importante? Pues porque con ello se evita el riesgo de que el bebé nazca con espina bífida, la cual puede ser oculta y, por ende puede provocar que en la etapa adulta se desarrollen problemas de columna; pero hay existen también las disrafias, las cuales pueden derivar en parálisis, hidrocefalia y otras malformaciones.

Así lo explicó a SUMEDICO el doctor Jesús Contreras Nájera, jefe de Servicios de Columna del Hospital Regional Coapa II del IMSS, al precisar que la columna bífida oculta consiste en un efecto mínimo en el cual no existe el cierre del todo en una vértebra, localizándose generalmente en la zona lumbar, lo cual en sí no provoca ningún daño en el desarrollo del feto, ni al bebé después de su nacimiento.

Estableció que incluso son comunes los casos de la espina bífida oculta, pues se registra hasta en el 40 por ciento de la población adulta, sin que llegue a representar un grado extremo de discapacidad. Los síntomas más frecuentes se presentan en la tercera edad y se dividen en tres zonas de afectación:

  • Neurológicos: debilidad en las extremidades inferiores, atrofia de una pierna o pie, escasa sensibilidad o alteración de los reflejos.
  • Genito-urinarios: incontinencia de orina o heces o retención de orina.
  • Ortopédicos: Deformidad de los pies o diferencias de tamaño.

Sin embargo, las disrafias (que conmúnmente son llamadas también columna bífida) sí tienen altas consecuencias en el desarrollo del bebé, “por lo que incluso al momento que son detectados se advierte a los padres sobre los grandes riesgos que esto representan para su futuro hijo, pues el nivel de calidad de vida será sumamente pobre y muy bajas las expectativas de desarrollo de vida”, enfatizó el especialista.

El diagnóstico se realiza de manera prenatal, a través del ultrasonido de alta resolución o al realizar una análisis a la madre para los niveles altos de alfa-fetoproteína. La diagnosis prenatal le da a los padres una posibilidad para planificar para el tratamiento médico o quirúrgico que el bebé pueda necesitar después de nacer. El parto cesáreo también puede ayudar reducir la gravedad de la parálisis en estos bebés.

Las disrafias se dividen en:

  •  Meningocele y lipomeningocele.- Son las formas menos frecuentes, donde una o más vértebras se encuetran abiertas; a través de esta apertura asoma un quiste lleno de líquido cefalorraquídeo que contiene parte de las meninges, pero no los nervios espinales.
  • Mielomeningocele.- Es la más frecuente y también la de mayor gravedad, pues el quiste contiene tanto las membranas como las raíces nerviosas de la médula espinal y a menudo la médula en sí. Generalmente la piel cubre esta alteración, sin embargo puede haber ocasiones en que la médula espinal y los nervios quedan al descubierto, por lo que es necesario cerrar quirúrgicamente la abertura en cuanto el bebé nazca para infección.

El especialista Contreras Nájera hizo énfasis en la necesidad de que la madre tome conciencia de las graves consecuencias de las disrafias o columna bífida, entre las cuales destacó:
 

  • Hidrocefalia, la cual es la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo en el cerebro la cual ocasiona una presión potencialmente perjudicial en los tejidos cerebrales.
  • Malformación de Chiari o de a Arnold-Chiari, donde se registra una severa presión en el tronco cerebral y daña sus nervios.
  • Falta de memoria y mala concentración
  • Visión deficiente
  • Debilidad muscular o parálisis, deformidades y disminución o pérdida de la sensibilidad por debajo de la lesión.
  • Alteraciones del control urinario e intestinal que pueden dar lugar a una incontinencia al orinar o defecar, o por el contrario una retención de uno o ambos tipos. De esto derivan otros problemas graves, como son las infecciones urinarias o intestinales.

Conoce los factores de riesgo

Al hablar de los factores de riesgo, el doctor expuso que existe la herencia genética, sin embargo no es muy frecuente pues no sigue los patrones sencillos de herencia. Otras causales son las de carácter ambiental, las cuales se refieren a aquellas situaciones en que por cuestiones de trabajo o incluso por la zona en la que viven las mujeres pueden estar expuestas a ciertos contaminantes radiactivos. Es por ello que también se cuida que las mujeres en estado de gravidez no sean sometidas a rayos X u otro tipo de estudios que representen algún riesgo, además de que se evita la ingesta de ciertos fármacos.

Un aspecto fundamental de riesgo es la deficiencia de folato, el cual pertenece a la familia de las vitaminas B, y el cual debe de ser suministrado antes y durante el embarazo.

 
Fundamentales las tres primeras semanas de embarazo

El Instituto Nacional de Perinatología, de la Secretaría de Salud explica que las alteraciones por espina bífida se registran en las tres primeras semanas de gestación o desarrollo del feto, etapa en la que incluso muchas de las mujeres ni siquiera saben que están embarazadas.

Destaca que tres de cada cuatro malformaciones congénitas del tubo neural podrían evitarse si la madre toma un suplemento de ácido fólico desde 3 a 6 meses antes de producirse el embarazo y durante los tres primeros meses del mismo, ya que es el momento en que el tubo neural se forma. Todas las mujeres que deseen quedar embarazadas deberían tomar un suplemento de 0,4 mg de ácido fólico al día y hasta 4 mg/día aquellas con especial riesgo de tener un hijo con defecto del tubo neural

Es por lo anterior que lo recomendable es que si se planea un embarazo, se tome ácido fólico por lo menos tres meses antes del embarazo; pero ante la constancia de que existe un alto porcentaje de embarazos inesperados, la Secretaría de Salud ha emprendido diversas acciones para garantizar el suministro del ácido fólico a las mujeres al momento de planear tener un hijo y durante el embarazo.

Se propone que la mujer ingiera ácido fólico a través de alimentos como las tortillas, leche, y algunas marcas de pan que están ya enriquecidas con el ácido fólico, además de recomendar una dieta equilibrada que incluya la ingesta de alimentos ricos en estos productos, como son las semillas y el pescado.


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