Enfermedades cardiacas, diabetes y cáncer cuestan 4% del PIB a México

El costo del marketing de bebidas azucaradas a nivel mundial equivale al PIB de 21 países.

29/08/2018 8:41
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enfermedades crónicas no transmisibles

Entrevista con el doctor Miguel Malo, asesor en México de la Organización Panamericana de la Salud .

El costo para México de las enfermedades crónicas no transmisibles (cardíacas, diabetes, cáncer y cerebrovasculares) es del 4% del Producto Interno Bruto, señaló el doctor Miguel Malo, asesor en México de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), lo cual equivale a 7 billones de dólares.

En entrevista con sumedico.com, el doctor Malo indicó que en los últimos 40 años ha habido cambios importantes en la salud pues la primera carga de enfermedades ya no son las infecciosas sino las enfermedades crónicas no transmisibles. Y en este sentido hay dos preocupaciones:

  • Provocan un mayor número de muertes prematuras (antes de los 70 años) y se presentan cada vez en personas más jóvenes.
  • El costo que implican no sólo para el sector salud sino para toda la sociedad es muy alto.

“El mensaje primordial es que en su mayoría estas enfermedades están asociadas con cuatro factores: tabaco, alcohol, dieta no saludable y sedentarismo”. Y citó un par de datos: El consumo de bebidas azucaradas (refrescos) en México es de 173 litros per cápita anual, mientras que en Estados Unidos es de 100 litros. “México es campeón”.

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Enfermedades crónicas no transmisibles se pueden prevenir

El doctor Malo refirió que en un ambiente hipotético en el que una población tuviera una dieta saludable, no fumara, no tuviera un consumo nocivo de alcohol y fuera activa, se evitaría el 90% de la diabetes tipo 2, más del 50% de las enfermedades cardiovasculares y entre el 30 y el 40% de los cánceres.

“Hay toda una serie de evidencias científicas que señalan que se pueden prevenir”.

El experto reconoce que en muchas ocasiones el ambiente influye para que las decisiones personales sobre la forma de vida sean más o menos favorables. Se refiere a que cuando hay políticas públicas como la prohibición de fumar en lugares cerrados, impuestos al tabaco, alcohol y bebidas azucaradas y restricción a la propaganda de estos productos, puede haber resultados más positivos.

Aseguró que México es un referente a nivel internacional por el impuesto a las bebidas azucaradas (aunque no se aplicó en la medida que recomendaba la Organización Panamericana de la Salud), lo cual ya tuvo efectos muy importantes pues al incrementarse el precio final del producto al consumidor se redujo en 10% el consumo de refrescos en la población más pobre y aumentó 5% el consumo de agua.

“Y lo mismo ha ocurrido con el tabaco y el alcohol”, afirma.

Aunque en México se ha restringido la publicidad de productos como el cigarro, no ha desaparecido del todo de los medios de comunicación. Y en materia de productos con alto contenido de grasa y sal “es impresionante la propaganda orientada a la población infantil. Los hábitos básicos de la vida se conforman entre los 2 y los 11 años y es precisamente a esos grupos de edad que se dirige la mercadotecnia”.

“Es una guerra entre David y Goliat. La influencia que ejercen las industrias de todos estos productos es muy grande; hay un real conflicto de intereses con la industria”.

Estrategia de aumentar impuestos a productos sí funciona

Otro punto de conflicto es el etiquetado de estos productos “alimenticios”. En México ya se aplica un etiquetado que no es el recomendado por las autoridades internacionales de salud. El doctor Malo mencionó que el propio Instituto Nacional de Salud Pública hizo un análisis de la forma en que son etiquetados estos productos con alto contenido de grasa saturada, sal y azúcar, y resultó que ni siquiera los expertos en nutrición los entienden.

En México los impuestos que se cobran al tabaco, al alcohol, a las bebidas azucaradas y alimentos con alto contenido calórico no se canalizan a atender las consecuencias que su consumo provoca.

Ha sido una demanda de algunas autoridades del sector salud de nuestro país que esos recursos sean canalizados de manera específica y obligatoria a dar atención a las enfermedades relacionadas.

El doctor Malo sostiene que aunque eso sería lo ideal, el hecho mismo de aplicar los impuestos ya ha tenido impactos positivos, como el que ya se señalaba, de provocar la disminución del consumo.

Sin embargo, indicó que la última vez que se revisaron los impuestos al tabaco fue hace más de 10 años, lo cual hace que el efecto se pierda. “Este impuesto debe ir aumentando en función de la inflación por lo menos. La Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud han recomendado que ese impuesto corresponda por lo menos al 75% del costo del producto al consumidor”.

De acuerdo con lo expresado por el doctor Rafael Camacho Solís, en México el impuesto es el 67% del precio al consumidor.

“Mientras más sea el incremento a los impuestos, mayor será el efecto positivo en la reducción del consumo”, señala el asesor de la OPS.

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Tratar enfermedades crónicas no transmisibles afecta la economía

El doctor Malo considera “una barbaridad” lo que México tiene que gastar para atender las consecuencias de las enfermedades crónicas no transmisibles no sólo por lo que toca a la atención médica, sino también por lo que implica en términos de pérdidas para la economía nacional.

El doctor Miguel Malo indicó que los grandes presupuestos que dedica la industria para publicitar sus productos no sólo son para vender más sino para que el consumo se vea como normal. “Y no es normal que una persona lleve consigo una Coca-Cola como parte de su vida cotidiana”.

Refirió los resultados de una investigación realizada por Marian Nestle, la cual llegó a la conclusión que el costo del marketing de bebidas azucaradas a nivel mundial equivale al Producto Interno Bruto de 21 países. Esa investigación fue publicada en el libro “Soda Politics”.

Al referirse a las estadísticas sobre el sobrepeso y la obesidad en México (en donde 7 de cada 10 personas se encuentran en esa condición), indicó que en el único grupo de edad que ha disminuido es en el menores de 5 años. No se tiene clara la explicación a este fenómeno –quizá relacionado con la lactancia materna- pero en el resto de los grupos etarios se ha incrementado.

“La obesidad se ha normalizado”, enfatizó.


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