Crea UNAM vendas que liberan fármacos

Responden a la temperatura y al pH o a ambas propiedades en un mismo sistema, explican investigadores del Instituto de Ciencias Nucleares.

24/04/2014 11:49
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Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrollan gasas de curación, hilos de sutura, catéteres urinarios y otros materiales en los que no se forman colonias de bacterias, pero además tienen capacidad para liberar ciertos tipos de medicamentos o fármacos.

El equipo del Laboratorio de Química de Radiaciones de Macromoléculas, del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN-UNAM), labora desde hace 12 años en el diseño, desarrollo y prueba de estos materiales.

Las innovaciones tienen como uno de sus componentes principales los llamados polímeros inteligentes. Estos materiales, con los que trabaja Emilio Bucio y estudiantes tesistas de todos los grados, responden a la temperatura (32 grados centígrados), al pH (ácido o básico) o a ambas propiedades en un mismo sistema. Con estos materiales se pueden hacer matrices poliméricas para cargar fármacos y, según la aplicación biomédica, liberarlos sin problemas en el cuerpo de un paciente, cuya temperatura corporal es de 35 grados.

Asimismo, se pueden armar medicamentos con pH ácido, si el objetivo es liberarlos en el estómago, o con pH básico, si es en otra parte del cuerpo.

Plásticos que curan

Los polímeros inteligentes que se utilizan son N-isopropilacrilamida y N-vinil caprolactama –que responden a 32 grados centígrados–, de ácidos acrílico y metacrílico, así como “uno muy interesante: dimetil amino etil metacrilato, que responde a temperatura, pH y campo eléctrico”.

Con ello, el universitario y sus colaboradores modifican diversos soportes poliméricos, que pueden ser teflón, silicona, polietileno, polipropileno, PVC, algodón, hilos de sutura o catéteres urinarios, entre otros.

La meta es tener diferentes matrices con uno o dos monómeros modificados, que respondan a pH y temperatura, además de ser compatibles con el cuerpo humano.

Su ventaja es que serán reusables y de respuesta más rápida. “La aceleramos; mientras que un hidrogel tarda en responder días, la matriz polimérica lo hace en aproximadamente tres horas”.

En 2014, Bucio y colaboradores iniciaron un proyecto PAPIIT con miras a modificar sistemas poliméricos para cargar enzimas y esperan concluirlo en 2016. “Es la misma historia: cargar enzimas para aplicación biomédica”, puntualizó.

En todos estos proyectos de su línea de investigación síntesis de materiales poliméricos para liberación de fármacos, el equipo universitario trabaja en colaboración conCarmen Álvarez Lorenzo y Ángel Concheiro Nine, de la USC.


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