Cuando adoptar animales se vuelve un problema

El Síndrome de Noé surge cuando se acumulan animales en casa

11/07/2016 11:34
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Rescatar a un animal en condición de calle es uno de los actos más nobles que pueden existir, pues ese animal tiene una segunda oportunidad de tener un hogar lleno de paz y amor, pero cuando constantemente se llevan animales a casa y no son atendidos, entonces representa un problema de salud pública e incluso un delito.

Las personas que viven con muchos animales porque no quieren dejarlos solos, tiene una enfermedad llamada el Síndrome de Noé, un padecimiento del que hasta ahora se sabe poco.

Paula Calvo Soler, investigadora del departamento de psiquiatría y medicina legal de la Universidad Autónoma de Barcelona, indica que este tipo de personas se caracterizan por proteger a los animales con el argumento de “si yo no me ocupo de ellos, ¿quién lo hará?”, pero en la mayoría de las veces, los descuidan, mantienen encerrados o enfermos.

“En realidad los animales son víctimas. Sus necesidades básicas no están cubiertas, viven hacinados, están mal alimentados, sucios, con parásitos… es un amor que mata”, señala.

Explica que en 2010 comenzó a estudiar sobre el síndrome pero en Estados Unidos, se ha analizado desde hace 20 años, aunque fue en 2013 cuando se reconoció oficialmente como Trastorno de Acumulación de Animales.

“Al ser un problema de ámbito municipal, cada ayuntamiento debería tener un protocolo de actuación establecido. El problema es que no lo tiene ninguno”, indica.

Añade que acumular animales no es delito, solo un trastorno mental que sí puede conducir a un delito contra la ley de protección animal y de salud pública.

Para decir que una persona tiene el trastorno, debe cumplir con tres características:

  1. Tener más de cinco animales sin importar el espacio del hogar
  2. No ser capaz de ocuparse de los animales
  3. Negar que tiene un problema o que los animales están desatendidos.

Calvo Soler expone que una posible razón por la que se surge el trastorno, tiene que ver con algún problema de desarrollo en la niñez.

“La mayoría ha sufrido abusos o abandono, y en algún momento tuvieron contacto positivo con animales, que se convirtieron en un refugio. Al llegar a la vida adulta sufren un momento de crisis personal (pérdida de un hijo, de trabajo) y empiezan a recoger animales. Es muy duro. Antes o después la persona entra en un bucle económico y en vez de pedir ayuda a entidades, se niegan a darlos en adopción. Ellos mismos también están en muy mal estado, sucios y desarreglados. Es el clásico mal llamado loco de los gatos”, indica.

Por ello, en caso de conocer alguna persona en esta situación, es importante dar aviso a las autoridades y asociaciones de protección animal, ya que además de los problemas de salud física que se presentan, se pueden agravar las cuestiones emocionales.

(Con información de Verne)


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