Demencia senil, sombra sobre los jubilados

Mantener actividades como la lectura y conversación, pero sobre todo, la atención familiar, son fundamentales para detener el avance de esta enfermedad. n

21/01/2010 9:26
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A partir de los 60 años el cerebro comienza a envejecer, y es precisamente en esta etapa en que la mayoría de la población en México entra en el proceso de jubilación acrecentándose  el riesgo de que se acelere el desarrollo de la demencia senil.

Esto, porque al abandonar su rutina diaria, la interacción con las personas que integran el centro de trabajo, el cerebro se desgasta más rápidamente, aunándose a esto alteraciones emocionales, como la depresión.

Este padecimiento es consecuencia también de afecciones por arterioesclerosis, sobre todo cuando se presentan cuadros de infartos o embolias.

En entrevista con SUMEDICO, la doctora Luz María Cortés González, especialista en geriatría adscrita al Hospital General de Zona No. 27 “Alfredo Bedoya”, explicó que a partir de los 60 años el cerebro pierde hasta un 5 por ciento de su capacidad, este porcentaje aumenta a 20% al llegar entre los 80 y 85 años de edad.

Este envejecimiento del cerebro es causa de la demencia senil, la cual se caracteriza en su primera etapa por la pérdida de la memoria de eventos inmediatos, de ahí que sea frecuente que no sepan dónde dejaron las llaves o los lentes, o a qué iban a su recámara o a la cocina, etcétera.

Otro signo  es el desorden y el descuido personal, sobre todo cuando la persona no registraba esta conducta. “Es necesario que los familiares pongan atención a estos signos, como es el mantener el cuarto desordenado, no querer bañarse ni cambiarse de ropa, sobre todo si su papá, mamá o alguno de sus abuelos no  tenían este tipo de conducta antes, porque son una alerta del deterioro cerebral que se puede y debe atenderse”, enfatizó la especialista.

Conforme avanza, prosiguió, se presentan otros síntomas, como la capacidad de raciocinio, es decir,   no le es posible realizar operaciones matemáticas simples y se le dificulta la lectura, o bien pierde la noción de la ubicación, del tiempo y el espacio. “Es por eso que en ocasiones un paciente con demencia senil se pierde, o no sabe el día en que está, o incluso desconoce su casa”.

También es importante atender los cambios de conducta, “es posible que el paciente  se ponga muy triste y llore constantemente, es decir que caiga en depresión, o bien que se vuelva altamente irritable e incluso violento, por lo que es fundamental atenderlo”.

Conversación y lectura, fundamentales

La doctora Luz María Cortés González precisó que el nivel de demencia senil en el país es muy alto, pues acorde a las estadísticas tan sólo en el Distrito Federal hay 650 mil personas que padecen esta alteración.

Es en la etapa de jubilación donde aumenta el riesgo, abundó, “aun si no le gustaba su labor, pues el hecho es que  pues abandona su rutina diaria, pero sobre todo la dinámica de interrelación con otras personas… Se encuentra en su casa, de repente, sin nada que hacer, esto lleva a las personas de la tercera edad a la pérdida de ánimo  que puede evolucionar a la depresión y esto es un riesgo aun mayor”.

La lectura es también una actividad muy importante, sobre todo si el paciente tiene capacidad de hacerlo con frecuencia; encaso de que  ya no tenga facultades para ello, es muy recomendable que un familiar le lea con frecuencia.

Es por ello que el apoyo familiar es fundamental, pues la atención de la pareja, hijos u otros familiares, le ayudan a mantenerse activo: “El conversar constantemente con el paciente es de mucha utilidad, mantener esa interacción le permite ejercitarse tanto mental, como física y emocionalmente, ofreciéndole mayor calidad de vida… Desafortunadamente, son muchos a los ancianos que dejan abandonados”.

De ahí la importancia de los programas de talleres, sea de manualidades, música o baile, así como la actividad deportiva y de viajes al interior del país desarrollados por diversas instituciones, pues esto permite a los jubilados un constante contacto social, una gran dinámica que le permite ejercitar su cerebro.

La médico del IMSS apuntó que también es necesario que el paciente cobre conciencia de su envejecimiento, por lo que es sumamente recomendable que cinco años antes de jubilarse haga su plan de vida, es decir, que determine qué va a ser con su tiempo libre, en este contexto, es muy saludable que por lo menos dos días a la semana participe en actividades como las antes referidas.

Las diferencia con el Alzheimer
                                                     

Al hablar de las diferencias con el Alzheimer, la geriatra precisó que no se sabe el origen de esta enfermedad, en tanto que se tiene claro que la demencia senil es propia del envejecimiento cerebral; su síntoma es la pérdida de la memoria progresiva y gradual, hasta que al paciente desconoce a sus familiares y se le olvidan actividades prioritarias, como comer.

Así, la  enfermedad de Alzheimer no es prevenible, en cambio la demencia senil puede tratarse, si no para frenarla, sí para evitar su pronto desarrollo.


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