Depresión frena desarrollo de los niños

Padres y maestros, ignoran los casos de depresión en niños perdiéndose un tiempo invaluable para que logren un sano desarrollo

21/06/2011 6:44
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“Sumidos en la tristeza a cualquier edad” es la ponencia en la cual se ha hablado de la severidad que representa la depresión infantil a causa de su tardío diagnóstico, derivado este de la falta de atención de los padres, maestros e incluso de los propios médicos.

La ponencia se ha expuesto en el IX Seminario Lundbeck   celebrado en Ibiza, donde se ha destacado que es irrecuperable el tiempo que pierde un menor por padecerdepresión, enfermedad que de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) dentro de dos décadas será la primera causa de años de vida perdidos en niños.

Las consecuencias para las futuras generaciones serán dramáticas, afirmó Celso Arango, jefe de Sección de psiquiatría infanto-juvenil del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid y director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM).

El especialista refirió que la razón por la que los menores viven en silencio la depresión y sus consecuencias, obedece a que las señales de alerta se desconocen o son mal interpretadas.

A ello se agrega que los pequeños tienen una menor capacidad para comunicar sus emociones o pensamientos negativos. “En los niños, lo atípico es la regla. Ellos no manifiestan melancolía, ni tristeza… Se vuelven irritables, impulsivos. Las manifestaciones de la enfermedad van cambiando según el desarrollo evolutivo del pequeño”, indica Celso Arango, al dar algunas sugerencias para prevenir un posible caso de depresión infantil.

En los menores de siete años el síntoma más frecuente es la ansiedad. Es común que, en ellos, la enfermedad se asocie con trastornos de ansiedad, como la fobias escolares y los trastornos de eliminación,  encopresis (pérdida de heces) y enuresis (de orina). Es corriente también que manifiesten rabietas, llanto inmotivado, quejas somáticas (dolor de cabeza, abdominal), pérdida de interés por los juegos habituales, cansancio excesivo o, por el contrario, aumento de la actividad motora.

De los siete a los 10 años, aproximadamente, la depresión  se manifiesta con  disminución del rendimiento escolar, trastornos de conducta, agresividad, sensación frecuente de aburrimiento, trastornos del sueño, disminución del apetito, baja autoestima y dolores somáticos, entre otros. A estas edades, y en ocasiones surgen las ideas de suicidio.

El abuso de alcohol o sustancias, el mal humor, la inquietud, el aislamiento, la falta de cuidado en el aseo personal, los sentimientos de no ser aceptado o la baja autoestima caracterizan la patología a lo largo de la adolescencia.

El especialista puntualizó: “Un 70% de los niños y los adolescentes con trastornos depresivos no ha sido diagnosticado correctamente, ni recibe el tratamiento adecuado, debido a que, como hemos mencionado anteriormente, los síntomas difieren de los de los adultos, también existe una mayor dificultad para identificar como depresión lo que les ocurre y, además, por la falta de formación de los profesionales sanitarios”.

Urge diagnóstico oportuno

Esto, un pronto diagnóstico y atención son indispensables no sólo para evitar la pérdida de años de vida, sino sobre todo la posibilidad de reducir el número de suicidios entre menores, que va en aumento en todos los países del mundo, destacó el psiquiatra Arango: “Sólo en Estados Unidos, cada año dos millones de adolescentes intentan quitarse la vida. El suicidio es ya la segunda causa de muerte en este grupo de edad, por detrás de los accidentes de tráfico”.

En España es ya también una situación sumamente delicada, por lo que se efectuará un concurso de investigación sobre las causas de la depresión y suicidio en niños y adolescentes.

Al respecto, Juan José Carballo, psiquiatra infanto-juvenil en la Fundación Jiménez Díaz explicó a la publicación española El Mundo: “Vamos a intentar conocer mejor aquellos factores demográficos y clínicos de nuestro medio que pudieran predecir la aparición de ideación suicida, conducta suicida y conducta autolesiva durante los 6 meses de seguimiento de los pacientes, así como explorar la relación entre la adherencia al tratamiento y la persistencia de la ideación suicida. Todo ello facilitará la posibilidad de reconocer grupos de alto riesgo que requirieran planes de intervención específicos”.

(Con información de elmundo.es)


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