Depresión y estrés, una mala herencia

Estadísticas de la SSA apuntan incremento de suicidios en menores, a causa de alteraciones emocionales.

19/04/2010 10:49
AA

La depresión y el estrés se ha convertido en una de las más preocupantes herencias genéticas y sociales de los padres a los hijos, pues ambas alteraciones se registran cada vez en mayor porcentaje en la población infantil y juvenil, e incluso han derivado en suicidios, señaló a sumedico la psicóloga Laura Elena Martínez Morales.

La especialista precisó que no existe un solo motivo por el que los niños y jóvenes registren estos trastornos, sino que se trata de una conjunción de hechos, desde los factores externos como la inseguridad, violencia, etcétera, como aquellos problemas de carácter económico, laboral y otros que los propios padres descargan sobre sus hijos, a través de su mal humor y enojo. En el caso de la depresión, se agrega la existencia de una tendencia genética.

Al respecto, debe señalarse que de acuerdo a estadísticas de la Secretaría de Salud, la nueva generación de menores mexicanos vive con más estrés y depresión, esto, a su vez, ha propiciado que en los últimos cinco años hayan aumentado las tasas de suicido un 20 por ciento en niños y adolescente

Se incrementan suicidios

Así, el suicidio en México  se ha convertido en la segunda causa de muerte entre los adolescentes, y la cuarta en niños entre los cinco y 14 años de edad, estimándose en más de 3,000 fallecimientos bajo estas circunstancias, al año.

De igual forma debe considerarse que ciertas tendencias teóricas y de investigación empírica han implicado el estrés como un factor de riesgo importante para la depresión en la infancia y la adolescencia.

Esto, porque el estrés puede adoptar la forma de una acumulación de pequeñas molestias diarias, desde leves como es la preocupación por enfrentar exámenes, hasta  muy graves en caso de que sea víctima de un accidente o casos de violencia física, verbal o sexual.

El estrés puede contribuir a la depresión a través de muchas vías diferentes, eventos o entornos disruptivos pueden socavar el sentido de infantes y adolescentes de control y dominio, lo que lleva a una sensación de desamparo o desesperanza que actúa como un precursor a la depresión.

Los factores

En entrevista con sumedico, la especialista Martínez Morales indicó que en el caso del estrés existen situaciones de adultos que afectan directamente a los hijos, como son los divorcios; las constantes discusiones por motivos personales o a causa de problemas que se enfrentan, como son los de carácter económico; o bien el mal humor consecuencia de presiones en el trabajo.

“Así, el estrés es una carga que los adultos la cargamos en los hijos, y derivan en trastornos emocionales, como es el mismo estrés o la depresión, los cuales provocan a su vez problemas en la alimentación como anorexia, bulimia, etcétera”.

Este mismo estrés puede derivar en la depresión, donde además existen agentes que no son externos, “se trata de factores intrínsecos por cuestión genética, si hay padres depresivos, habrá  hijo o hija depresivo. Hablamos de factores hereditarios neurológicos, fallas a nivel cerebral. Es similar a la herencia físicas,  como el color de cabello, si este es lacio o rizado, etcétera.

La psicóloga Martínez Morales hizo hincapié en que los padres deben estar muy atentos en los posibles síntomas de estrés o depresión en sus hijos, a fin de evitar mayores avances y lleguen a un grado tal de suicidio.

Algunas de las características son ansiedad; alteraciones en el sueño –como insomnio- y/o de alimentación –anorexia y bulimia, por ejemplo-;  deficiencias en el desarrollo del lenguaje; así como un alto nivel de tristeza y ensimismamiento.

En este aspecto, puntualizó que tanto el papá como la mamá deben ser precavidos a fin de no mal interpretar la actitud de sus  hijos, pues “hay niños que presentan tristeza, pero eso no lo hace una persona depresiva;  hay tristeza por una película, por el cambio de escuela, o debido a que se murió su mascota, y este tipo de tristeza es pasajera”.

Explicó: “La tristeza es ya una evidencia de trastorno emocional, cuando el menor no cumple con sus deberes escolares, no les interesa convivir con sus compañeros, e incluso tienen reacciones agresivas. Se tienen que conjugar muchos síntomas para determinar que requieren una ayuda profesional”.

Así, subrayó, si bien no se debe de exagerar en cuanto a posibles síntomas, como la tristeza, tampoco se debe de dejar de observar la conducta de los hijos. 

 


Tags

Agregue su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada

Iniciar Sesión

Si todavía no tienes cuenta con nosotros:

Recupera tu cuenta

Sexo

Elige los temas que te interesan: