Desarrollan técnica para tratar obesidad

Científicos de Estados Unidos logran que grasa blanca, que se acumula en abdomen y órganos, cambie su composición.

07/05/2012 5:47
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En el organismo del ser humano hay dos tipos de grasa, la marrón, que consume energía, y la grasa blanca, que se va acumulando en el cuerpo. Las células de grasa blanca son un riesgo alto para desarrollar diabetes y enfermedades del corazón. La grasa blanca se acumula especialmente alrededor de los órganos y en el abdomen.

Con este conocimiento, un equipo de investigadores del Programa de Prevención de Enfermedades Vasculares del Hospital Brigham and Women y la Escuela Médica de Harvard (EE.UU.), desarrolló una nueva técnica para tratar la obesidad, al encontrar la manera de que la grasa blanca se convierta en grasa marrón.

El equipo lidereado por Jorge Plutzky encontró que al manipular las vías metabólicas encargadas de convertir la vitamina A, en ácido retinoico, la grasa blanca adopta las características de la grasa marrón, su descubrimiento ayuda a desarrollar nuevas formas para combatir la obesidad.

En el estudio, publicado en la revista Nature Medicine, se explica que los retinoides son unas moléculas derivadas del metabolismo de la vitamina A y son responsables de muchas funciones biológicas; una de estas funciones es controlar el desarrollo de las células grasas.

Un paso clave en el metabolismo de los retinoides se produce con la ayuda de una enzima, llamada deshidrogenasa retinaldehído 1, o Aldh1a1, que es abundante en las células de la grasa blanca. Cuando la Aldh1a1 fue inhibida en las células de grasa blanca, éstas células comenzaron a actuar como células de grasa marrón. Uuna de las características definitorias de la grasa marrón es su capacidad de liberar energía en forma de calor.

Los expertos también observaron que la anulación de la expresión del gen de la Aldh1a1, mediante la inyección de moléculas antisentido, en ratones obesos, resultó en menos grasa visceral, menos aumento de peso, una disminución de los niveles de glucosa, y protección contra la exposición al frío, en comparación con los ratones control.

“La grasa marrón, y los mecanismos que podrían convertir la grasa blanca en marrón, han estado recibiendo una creciente atención, ya que representan una posible manera de tratar la obesidad y sus complicaciones”, afirma Jorge Plutzky.
(Con información de abc.es) 


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