Descubre con qué tipo de papá te identificas

¿Seguro, reservado, ambivalente o desorganizado? No te quedes con las duda, infórmate y descubre cómo mejorar para tus hijos.

13/06/2013 1:00
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El padre, es el complemento de la educación en los hijos, es aquel que cuando la mamá consciente de más a los hijos, se lo indica; asimismo, es el que con ternura y jugueteos enseña a los hijos a medir su fuerza y defenderse en caso de necesitarlo, razón de que su influencia sea importante en la forma de relacionarse con los demás.
 
En éste sentido, basada en la teoría de Paul Review sobre las formas de apego relacionada con los padres, la psicoanalista Adriana Romero Torres (*) compartió con  SUMEDICO los cuatro principales tipos de papás, y cómo es que influyen en los hijos.
 
Papá seguro, o soldadito de plomo
Es un adulto coherente y colaborador que valora el apego, y es un tanto generoso, sin embargo, el sentimentalismo no le quita lo objetivo, ya que si su hijo  hace algo malo o no cumple con sus obligaciones lo va regañar o castigar, y  no porque le agrade molestarlo, sino para evitar que el niño desarrolle comportamientos molestos o indebidos que lo puedan meter en problemas en el futuro, ya que busca inculcarle  que todos sus actos tiene una consecuencia.
 
Consecuencias: Éste tipo de papás les da estabilidad a los niños, y los convierte en seres conscientes, coherentes, constantes y autosuficientes, que sienten apego por la familia ya que confían en que  siempre estarán para ellos, además de que suelen hacer lazos afectivos fuertes con sus amigos y parejas.
 
Consejo: Los papás seguros en su afán por llevar en el lado correcto a sus hijos, a veces puede caer en el exceso y entrometerse mucho en su vida, pero deben recordar que las personas no experimentan en cabeza ajena, por lo que si su hijo se equivoca y no toma las decisiones que a usted le parecen buenas, no se frustre, intente dejar que él a veces aprenda con los golpes de la vida
 
Papá reservado, evasivo o muy macho para los abrazos
Son adultos poco conectados con el sentimentalismo, y nada coherentes, ya que les cuesta trabajo mostrar amor no porque no lo sientan, sino porque crecieron con la idea de que es un acto de debilidad, por lo que prefieren hacerlo mediante el fruto de su trabajo, proveyendo a sus hijos de cosas materiales. Quieren siempre estar en los estándares de normalidad, por lo que no les dejan hacer muchas cosas a sus hijos y los regaña mucho, inclusive llegan a maltratarlos si no tiene un comportamiento ejemplar.
 
Consecuencias: Los hijos de los padres reservados son incapaces de mostrar su sentimientos, esto como mecanismo de defensa para no ser lastimados; son los chicos de personalidad nula que se sabe que están allí pero nada más, incluso dan una sensación de independencia pero no es así; sin embargo, pueden relacionarse fácilmente, ya que para ellos hablar con alguien más no significa intimar o una relación profunda como amistad.
 
Consejo: El padre reservado o muy macho para los abrazos, debe romper con ese estereotipo y disfrutar de sus hijos, además de evitar ignorarlos afectivamente y aceptar las muestras de amor que ellos quieran darle, para que poco a poco se vaya familiarizando y pueda brindarlos también; asimismo, interesarse por los anhelos y gustos de sus hijos, pero sobre todo permitirse llorar, pues cuando le muestras a un niño que no se debe llorar, es como decirle que de sentimientos no se habla.
 
Papá ambivalente o voluble
Son los papás temerosos, pasivos y poco coherentes, ya que a veces regañan por una cosa y otras veces no, según sea su estado de humor. Se preocupan siempre por el ‘qué dirán’, ya que en la casa pueden permitir que su hijo diga obscenidades, pero en público no, lo que para los niños es una doble moral que los confunde y que dibuja una delgada línea entre lo que pueden hacer y lo que no. Asimismo, buscan siempre tener el control de sus retoños dependiendo de lo que ellos decidan ese día, en conclusión “son una montaña rusa de emociones”.
 
Consecuencia: Sus hijos se vuelven inseguros ya que no saben qué esperar, por lo tanto son preocupones y ansiosos, son los  niños que cuando entran a la guardería lloran mucho, y cuando llegan por ellos corren a los brazos de sus padres. Tienen una forma de apego basada en la ansiedad y el miedo, ya que mientras todos los niños juegan lejos, ellos siempre buscan estar cerca de su familia, pues les cuesta trabajo hacer cosas diferentes y confiar en la gente, se junta con un grupo chico y selecto de amigos, y a veces tienden a  repetir el rol de sus padres tratando a los demás según su estado de ánimo.
 
Consejo: Pareciera mucho amor el que brindan los padres ambivalentes a sus hijos, ya que siempre están al tanto de lo que hacen, pero en realidad es una forma muy agresiva de no dejar que el niño se desarrolle con normalidad. Evite mezclar sus emociones con la guía del comportamiento de su hijo, sea coherente y firme en sus decisiones paternales, pero sobre todo, no busque el apego basado en el miedo y la ansiedad, no fomente que su hijo siempre esté al tanto de su aprobación, para que pueda ser independiente.
 
Papá desorganizado o rocanrolero
No muestra ni un poco de amor a los hijos, a veces pareciera que sólo quiere rocanrolear; ve a sus crías como un problema u objeto, es como el papá evasivo pero a la potencia, ya que cuando lloran sus bebés no le interesa, pero ya sea por cohesión de otros o para saber qué sucedió se acerca después de un largo tiempo; se caracteriza porque no pueden ver a sus hijos a los ojos, ya que no siente conexión alguna con ellos,” y no es que le cueste trabajo, sino que no pueden y no le interesa poder”. Son los padres ausentes que trabajan mucho y que prefieren dejarles los cuidados de los vástagos a las madres mientras ellos disfrutan de la vida.
 
Consecuencias: Los niños que crecen con la figura del padre rocanrolero no saben acercar a la gente y tienen conductas ambivalente o evasivas, pero son bastantes carismáticos cuando se lo proponen, están siempre aislados y no tienen amigos, pues suelen ver a la personas como objetos y no como sujetos.
 
Consejo: El padre desorganizado necesita ir a psicoterapia, ya que muchos padres de este tipo se comportan así debido a que han sido gravemente lastimado por personas cercanas o en su vida han tenido pérdidas afectivas importantes, y decidieron aislar sus emociones para no sufrir más; por lo que deben tratarse para comprender que el apego sentimental es un comportamiento positivo, no algo a evitar, pues la experiencia de ser padre es algo inolvidable y muy satisfactorio.
 
En conclusión, Romero dijo que aunque la influencia del padre es importante, depende del entorno y del niño si va a repetir los patrones afectivos, por lo que  “su labor es difícil pero no imposible, así que comprométase con ella y recuerde que nunca es tarde para disfrutar la vida en familia y recuperar el tiempo perdido con sus hijos”.
 
(*)Adriana Romero Torres, psicoanalista.
Correo: aromerot@outlok.com

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