Desnutridos 17.8% de menores de 5 años

Urgente impulsar una sana alimentación desde el vientre materno para combatir la desnutrición, dice experta a SUMEDICO.

30/07/2010 9:20
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En México, 17.8 por ciento de los niños menores de 5 años padecen desnutrición, con el riesgo de una muerte temprana,  y la causa principal de ello es la poca educación que se tiene para ofrecer a nuestros hijos una sana alimentación, la cual debe iniciar desde el vientre materno,  aseveró a SUMEDICO  la doctora Mónica González García*, especialista en nutrición clínica y metabolismo.

Un niño diagnosticado con desnutrición  puede tener deficiencia en vitamina A, Zinc, Calcio, lo cual va a deteriorar sus funciones básicas, como caminar o hablar, lo cual va a deteriorar a muy temprana edad su calidad de vida, provocándole enfermedades renales crónicas, cardiopulmonares, s digestivas, pancreáticas o hepáticas, el cáncer,  errores del metabolismo, entre otras.

La especialista acotó que la pobreza no es el factor único de la desnutrición: “Uno pensaría que por falta de economía se puede presentar, pero se han visto sectores de buen nivel económico en los que,  si la gente no  está educada, puede tener problemas de deficiencia nutricional, se pude presentar desnutrición, obviamente de menos agresividad pero se puede presentar”.

En entrevista con sumedico, la especialista consideró que incluso al momento de pensar en tener un hijo, tanto la mamá como el papá deben de tomar conciencia de que se requiere tener en casa un menú conformado por verduras, frutas, carnes, lácteos, que proporcionen los nutrimentos necesarios, libres de grasas y azúcares, a fin de garantizar la salud de la familia en su conjunto.

“Si la mamá no tiene un buen antecedente, no se le brinda a los niños en los primeros meses de  gestación los nutrientes necesarios; de recién nacidos a los cinco años, es indispensable reforzar  su alimentación para que alcancen su óptimo desarrollo físico y mental”.

Son los pediatras los especialistas encargados de proporcionar a los padres la guía para poder garantizar una alimentación balanceada a los hijos, con las vitaminas y minerales que requieren, lo cual permitirá, además, evitar que adquieran enfermedades crónico degenerativas a muy temprana edad.

“El pediatra debe tener un conocimiento básico de nutrición, pues es una herramienta para que le brinde información correcta  y así permitan a los papás tener mayor seguridad de que sus hijos tendrán un sano crecimiento”, subrayó la doctora González García.

La importancia de los nutrientes

Explicó que el hierro es fundamental para el desarrollo cognitivo en los niños de 0 a 3 años, por ende es soporte en su aprendizaje y su capacidad de percibir su entorno.

La Vitamina A tiene como función principal la regeneración celular, por ende, tiene que ver con el crecimiento, pero además ayuda a la visión, la deficiencia de esta lo que causa un mal frecuente en niños y niñas, que es la ceguera nocturna, “cuando se apaga la luz generalmente en la oscuridad los ojos se ajustan a la oscuridad, pero delo contrario se tiene ceguera nocturna, no se  puede ver y esto está relacionado con los cambios bioquímicos en los  foto-receptores  localizados en el iris”.

El calcio también es fundamental en el crecimiento, “si se detecta deficiencia, se tienen problemas de raquitismo, los huesos se malforman y son más propensos a fracturas.

Pero además, el calcio ayuda a la neuroconducción, por lo que la insuficiencia de este pude provocar problemas de arritmias cardiacas o deficiencias a nivel muscular.

Etapas de la nutrición

La doctora Mónica González explicó que de los 0 a los 3 años de edad, las recomendaciones alimenticias de los pediatras tienen un alto impacto, de ahí  la importancia de que tengan conocimientos en materia de nutrición.

En casos en los que la leche materna no sea suficiente para satisfacer al bebé, se complete la alimentación con fórmulas.

Entre los 6 y 8 meses, se pueden incluir las papillas, inicialmente con frutas y verduras, y conforme evoluciona el niño el pediatra indicará cuando se  pueden incorporar las leguminosas, como el frijol, o las proteicas elaboradas con pollo, etcétera.

Esto dependerá del comportamiento del bebé, el cual al iniciar con la ingesta de papillas puede presentar síntomas digestivos, de función y otros, porque se modificó la alimentación, pero el pediatra siemrpe contará con otra opción.

El pediatra debe dar seguimiento nutricional puntual, porque la alimentación de de cada bebé debe ser  personalizada.

En la etapa de deslactación, de un año en adelante, lo importante es la  nutrición formativa e informativa, pues el niño se incorpora a la dieta familiar y si  no está muy bien estructurada, se pueden propiciar aspectos dañinos, como el sobre peso o alteraciones neuronales, que dependen también de antecedentes familiares.

Los menores no tienen la misma capacidad gástrica de un adulto, por lo que la mamá y el papá deberá mantener  comunicación constante con el pediatra.

*La Dra. Mónica González García es médico  especialita en Nutrición Clínica y Metabolismo con diez años de experiencia clínica en el área de Obesidad, Diabetes y Nutrición Clínica desde la etapa infantil.

 

Es médico cirujano por la Facultad Mexicana de Medicina de la Universidad La Salle, cuenta con especialidad en nutrición clínica y enfermedades metabólicas por el ISSSTE. 
 


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