Diabetes e hipertensión, dañan riñones

En México 129 mil personas necesitan conectarse a máquinas de hemodiálisis porque sus riñones no funcionan bien.

08/03/2012 8:20
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México conmemora este 8 de marzo de 2012 el Día Mundial del Riñón con 129 mil personas que viven en el territorio nacional y requieren conectarse, entre una y seis veces por semana, a máquinas de hemodiálisis o diálisis peritoneal debido a que sus riñones no funcionan, principalmente por daños relacionados con la diabetes o la hipertensión

De las 129 mil personas que actualmente usan diálisis en México, 7 mil 500 están inscritas en una lista de espera para trasplante de riñón, pero cada año se realizan únicamente 2 mil 600 trasplantes. Así indican cifras de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de la Universidad Autónoma Metropolitana- Iztapalapa (UAM-I) y de la Secretaría de Salud.

El riñón es un órgano suave en forma de frijol, pero del tamaño de una manzana, que sirve para filtrar la sangre y eliminar desechos que si se acumulan en exceso en el organismo pueden ser dañinos, como el fósforo, el potasio, la urea y la creatinina.

Cada ser humano cuenta con dos riñones, los cuales también cumplen funciones bioquímicas importantes para la formación de glóbulos rojos y para el transporte y fijación de calcio hasta los huesos.

Desafortunadamente, en México el cuidado de los riñones se observa como un problema secundario y sólo se le pone atención cuando este órgano ya ha entrado en crisis, generalmente después de una larga evolución de hipertensión y diabetes mal cuidadas, como explica la doctora Blanca Martínez, subdirectora médica de Nefrología y Medicina General del laboratorio Amgen, uno de los primeros en aplicar soluciones biotecnológicas a los pacientes con enfermedad renal.

“El hecho de que existe un día dedicado al riñón nos habla de la importancia que tiene este órgano y las enfermedades asociadas con él. El problema del riñón es mundial, pero en México tenemos ciertas particularidades que nos están afectando gravemente, principalmente la diabetes, la obesidad y la hipertensión arterial. Cada uno de ellos es altamente prevalente en México y cada vez empiezan de manera más temprana, desde la infancia”, indica la especialista en nefrología.

La obesidad en niños y adolescentes, nos está haciendo ver más casos de diabetes asociada a esos menores de edad y esto es un dato de alarma que hay que subrayar en el Día Mundial del Riñón porque la prevención de obesidad, diabetes e hipertensión es la piedra angular en la prevención de los daños al riñón.

“Estos padecimientos tienen repercusiones más allá de la salud, en la economía, la sociedad, en la dinámica de las personas de la tercera edad, pero también en los ámbitos educativos de los niños. Si los mexicanos fuéramos más conscientes para educar a la comunidad sobre hábitos alimenticios sanos, evitar el exceso de sal, hidratarnos adecuadamente y tener hábitos de actividad física, de al menos 30 minutos de ejercicio al día, todo esto tiene efectos positivos para nuestros riñones y para la salud integral.

Dos complicaciones poco conocidas

Aunque la función más conocida de los riñones es para purificar la sangre, después de que ha llevado nutrientes a las células y recoge los desechos, la medicina moderna ha identificado otras funciones muy importantes de los riñones formando algunas moléculas que tienen gran importancia para la salud del corazón, aparato circulatorio y huesos.

Dos de las complicaciones que se presentan con más frecuencia entre los pacientes con daño renal son la anemia –que afecta en diferente grado a todos los pacientes con diálisis–  y el Hiperparatiroidismo secundario a la enfermedad renal, que afecta a 4 de cada 10 pacientes en diálisis.

¿Qué es el hiperparatiroidismo?

En el Hiperparatiroidismo secundario, la falla del riñón provoca alteraciones en los niveles normales del cálcio, el fósforo y de una hormona que se llama paratiroidea.

En las primeras etapas, el cuerpo trata de controlarlo y mantener un equilibrio, pero conforme avanza el deterioro del riñón, los niveles elevados del fósforo y del calcio van provocando calcificación en el interior de los vasos sanguíneos y estos dejan de ser flexibles y se ponen duros.

“Lo que ocurre es que esos vasos pierden la flexibilidad porque se van llenando de calcio y fósforo y al endurecerse la circulación va a verse afectada. El paciente no recibe la cantidad adecuada de oxígeno en sus tejidos y esto provoca problemas graves como los infartos”, explica la doctora Martínez.

El hiperparatiroidismo secundario no es genético. Es realmente una complicación del deterioro de la función del riñón. Si se pudiera curar la función del riñón, por ejemplo con un trasplante renal en un momento adecuado de evolución del paciente, el hiperparatiroidismo secundario se resolvería. Desafortunadamente, el acceso al trasplante es limitado, por lo que puede ser tratado con una molécula llamada Cinacalcet o Mimpara, que equilibra los niveles de la hormona paratiroidea, pero también equilibra los niveles de fósforo y de calcio en la sangre.

La anemia

En el caso de las complicaciones de anemia, esta ocurre cuando el daño del riñón es tan avanzado que deja de producir la hormona Eritropoyetina.

“Al dañarse el riñón de manera gradual, el cuerpo pierde su capacidad de producir glóbulos rojos, que sirven para oxigenar nuestra sangre y llevar el oxígeno a los tejidos. Al no haber glóbulos rojos suficientes, el paciente empieza a sentirse cansado, con palpitaciones, a tener sueño e internamente el corazón empieza a sufrir al no tener la oxigenación adecuada y entonces aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares”, detalla la doctora Blanca Martínez.

Este problema ocurre en todos los pacientes renales, con diferentes grados, dependiendo qué tanto se ha deteriorado la función del riñón. Cuando llegan a la diálisis es porque la función del riñón está seriamente comprometida y prácticamente todos los pacientes en esta etapa presentan anemia.

“En México el paciente no acude a tiempo a su hospital o con el médico porque estos síntomas de agotamiento, somnolencia y mayor esfuerzo del corazón se van presentando lentamente y el paciente se va acostumbrando a ciertas molestias y trata de explicar esos síntomas tempranos atribuyéndoselos a su poco descanso, al exceso de calor u a otros pretextos”, agrega la doctora Martínez.

Lo que ocurre al no atenderse temprano es que el problema sigue y cuando se diagnostica está muy avanzado o llegan al hospital por una complicación grave, como un infarto.

Cuando los pacientes no tienen esta sustancia llamada Eritropoyetina que estimula el proceso de eritropoyesis, lo administras externamente, como se hace actualmente con el medicamento Darbepoetina alfa o Aranesp.

La eritropoyesis es el proceso de fabricación de los glóbulos rojos. En la médula ósea, que es el tejido al interior de los huesos, se producen los glóbulos rojos, pero para que esa máquina funcione necesita el tener reservas correctas de hierro y de vitaminas, pero también ser estimulado por la hormona eritropoyética. 


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