Discusiones maritales aumentan riesgo de obesidad

También incrementan los riesgos de tener enfermedades cardiovasculares y diabetes.

23/10/2014 3:14
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Las discusiones con la pareja pueden afectar el físico, pues los desacuerdos matrimoniales y un historial depresivo pueden incrementar el riesgo de obesidad en los adultos, porque alteran el modo en el que el cuerpo procesa los alimentos altos en grasas. 

Así lo reveló un estudio, que demostró que hombres y mujeres con problemas depresivos y  con fuertes discusiones con sus cónyuges, quemaron menos calorías y tuvieron mayores niveles de insulina y triglicéridos tras tomar una comida pesada, comparados con otros participantes sin estos factores de riesgo. 
 
En promedio, quemaron 118 calorías menos, siete horas después de una única comida, que se traduce en un aumento de peso de unos cinco kilos al año.
 
Los resultados no sólo identifican cómo estos factores estresantes pueden conducir a la obesidad, sino que apunta a la importancia de tratar los trastornos del estado de ánimo, indicó Jan Kiecolt-Glaser, director del Instituto de Medicina del Comportamiento en la Universidad de Ohio y autor principal del estudio.
 
Se reclutó a 43 parejas sanas, entre 24 y 61 años, que llevaban casadas al menos tres años. Como parte del estudio, llenaron una serie de cuestionarios sobre su satisfacción en el matrimonio, trastornos del estado de ánimo y síntomas de depresión. 
 
Los participantes tomaron un menú compuesto por huevos, salchichas de pavo, galletas y salsa. En total, 930 calorías y 60 gramos de grasa. Dos horas después se les presentaba a las parejas una serie de temas susceptibles para crear conflicto y que debatieran.
 
Quienes habían sufrido un trastorno del estado de ánimo y que presentaban más hostilidad en las discusiones de pareja quemaron una media de 31 calorías menos por hora y tuvieron de media un 12 por ciento más de insulina en sangre que las personas más calmadas, además de una subida mayor de los triglicéridos, considerados un factor de riesgo cardiovascular.
 
Por su parte, Martha Belury, coautora de la investigación explicó que la insulina estimula la ingesta de comida y la acumulación de tejido graso en el abdomen, además de un menor gasto de energía, lo que aumenta las probabilidades de sufrir obesidad.
 
Finalmente, añadió que altos niveles de insulina y triglicéridos elevados indican que el metabolismo de los azúcares y grasas está dañado y son señales del incremento del riesgo enfermedad cardiovascular y diabetes (Con información de ABC). 

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