Dormir bien ayuda al rendimiento físico

La calidad del sueño influye en el rendimiento deportivo del día siguiente, totalmente al revés a cómo pensaba los expertos.

29/08/2013 3:29
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La doctora Kelly Glazer Baron de Feinberg School of Medicine de Northwestern University examinó de cerca la relación que hay entre la rutina de ejercicio y el buen dormir.

Lo que la doctora Baron y sus colegas encontraron en su estudio (publicado en The Journal of Clinical Sleep Medicine) que la relación e influencia del ejercicio y sueño es más complejo de lo que se esperaba. Por lo pronto, se sabe que el sueño impacta a la actividad física y no al revés cómo se pensaba.

Para llegar a esta conclusión, la doctora Baron y sus colegas retomaron datos de un estudio realizado en el 2010 acerca del ejercicio y el sueño hecho con mujeres (y un hombre). Es así como emprendieron una segunda prueba de largo plazo  con personas diagnosticadas con insomnio, todas mujeres en edades alrededor  de los sesenta años y una vida sedentaria.

A los voluntarios se les asignó sesiones de ejercicio de 30 minutos en bicicleta o caminadora fija de tres a cuatro veces por semana durante 16 semanas continuas.  Al final de este tiempo, se encontró que los ejercitados durmieron mejor que al principio del estudio. A pesar de las quejas al inicio del mismo de no tener mejoras en su tiempo de dormir. En promedio, durmieron de 45 minutos a una hora más, despertando menos durante la noche además de presentar más vigor durante el día y menos somnolencia.

Lento pero seguro

Es por ello que la doctora Baron, dudó un momento si la actividad física influiría directamente en su patrón de sueño. Buscando en la información del estudio anterior, las bitácoras de los pacientes y la nueva información de la última investigación, la doctora Barón concluyó que el programa deportivo a las pacientes no les había mejorado en nada su insomnio, sólo hasta cuatro meses después  se notaron mejoras.

Durante las noches de poca actividad de siesta los pacientes se ejercitaron menos, al contrario de aquellos que tenían mayor duración en sus horas de dormir quienes tenían mejor rendimiento en su actividad física. No por más ejercicio que se hiciera era promesa de un mejor descanso en la noche.

Con un resultado desalentador, después de creer que el ejercicio ayudaría a elevar la duración del sueño en pruebas pasadas, Baron notó que el primer test se había ejecutado con personas sin problemas de insomnio. Para ellos, el ejercicio y el sueño tienen al parecer una relación sin complicaciones; ellos realizan deporte, fatigan su cuerpo y mente con lo que duermen profundamente.

Los pacientes con insomnio y otros trastornos tienden a ser diferentes neurológicamente”, dijo la doctora Baron. Ellos tienen hiperexcitación en su sistema de estrés (actividad cerebral), necesitan tiempo para restablecer un nivel más normal que facilite el sueño. Una sola dosis de ejercicio en cualquier día no es suficiente para superar dicha excitación, de hecho hasta la puede exacerbar ya que el ejercicio por sí solo causa estrés físico.

Futuro prometedor

Aunque los resultados son lentos, la doctora Baron tiene la idea de que estos pequeños avances también se aplican en hombres. Aunque los resultados aún no dejan de ser supuestos, la doctora exhorta a la gente con problemas de insomnio a practicar ejercicio aunque no esté claro en cómo ayuda a dormir mejor.

En el estudio original a los cuatro meses hubo una mejora: “ 45 minutos más de sueño por la noche es un gran resultado”, esto es mucho mejor que tratamientos o medicamentos, dormir mal no cambia la capacidad aeróbica, pero cambia la percepción de esfuerzo”, explicó Baron, ya que “se sienten más agotados”, insistió. (Con información de New York Times)

 

 


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