Dormir poco causa que subas de peso

La cantidad y calidad de nuestro sueño guardan una relación directa con nuestra propensión a engordar

11/11/2016 2:22
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La privación del sueño afecta a lo que comemos al día siguiente.

Desde hace unos años sabemos que la cantidad y calidad de nuestro sueño guardan una relación directa con nuestra propensión a engordar; pero las causas de este fenómeno no estaban del todo claras.

Un nuevo estudio publicado por European Journal of Clinical Nutrition, sugiere que la falta de sueño provoca un cambio en la actividad cerebral que nos empuja a comer más grasas. El área del cerebro responsable esto es la red de asignación de relevancia, que es la encargada de guiarnos en los procesos de toma de decisiones.

Experimento en el laboratorio del sueño

La red de asignación de relevancia está constituida por tres áreas situadas en la parte frontal del cerebro que trabajan en conjunto para desencadenar e interpretar las emociones, la percepción sensorial y las estrategias mentales.

Los científicos trabajaron con 46 individuos sanos de entre 21 y 50 años. Ninguno fumaba, ni sufría trastornos de sueño y todos dormían entre 6 horas y media y ocho horas y media todas las noches. Los sujetos del estudio pasaron  seguidos en el laboratorio del sueño de Rao.

En la primera noche los participantes estuvieron 9 horas en la cama y los científicos escanearon sus cerebros a la mañana siguiente para registrar la actividad cerebral tras un descanso completo. Tras esto, 34 de los participantes fueron seleccionados para formar parte del “grupo privado de sueño”, y se mantuvieron despiertos toda la noche (mientras el grupo de control descansaba ocho horas).

Las personas que no habían dormido consumieron muchas más grasas

Durante el segundo día, se permitió a los participantes moverse, ver la tele, leer, jugar con videojuegos y comer lo que quisieran. Los participantes del grupo que no habían dormido consumieron 950 calorías extra durante la noche que habían pasado en vela.

El consumo de calorías al día siguiente fue parecido al del grupo que había descansado de forma normal. Sin embargo, el tipo de nutrientes que escogieron unos y otros fue radicalmente distinto. Las personas que no habían dormido, además de registrar una actividad mucho mayor en la red de asignación de relevancia, consumieron muchas más grasas y muchos menos carbohidratos que los que sí habían descansado.

(Con información de 20 minutos).


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