Duraznos y ciruelas, contra cáncer de mama

Científicos de Texas descubrieron que frutas del grupo de las drupas, es decir de un solo hueso, son una alternativa para combatir células cancerosas. n

16/08/2010 1:37
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Se registran nuevas y buenas noticias en las investigaciones para el combate al cáncer de mama, científicos del Texas AgriLife Research, del Sistema Texas A&M, informaron que se ha abierto la posibilidad de un nuevo tratamiento basado en frutas como los duraznos, ciruelas y nectarinas, para controlar esta enfermedad.

Ello se estableció a partir de varios años de estudio sobre la reacción de células cancerosas de mama al entrar en contacto con frutas del grupo de frutas conocido como  drupas, cuya característica es la de contar con una sola semilla grande y al centro.

Los científicos escogieron para sus experimentos de manera inicial  el durazno por ser rico en carotenos, agentes antioxidantes precursores de vitamina A, además de la ciruela  roja la cual es rica antocianinas;  con los extractos de ambos frutos rociaron las células malas y se percataron que estas no sólo dejaron de multiplicarse, sino que hubo un retroceso de la enfermedad.

Texas AgriLife Research aclara que la investigación no es concluyente  en el sentido de que estos resultados se puedan extrapolar directamente a un paciente que consuma una dieta rica en dichas frutas, pero  sí representa una buena noticia en el campo médico pues se presenta como una alternativa para los especialistas quienes hoy sólo cuentan con tratamientos  muy agresivos que no sólo eliminan y matan las células dañadas, sino también tejidos sanos.

Esta es la causa por la cual los pacientes sometidos a quimioterapias o radiaciones se debilitan, envejecen prematuramente y sufren reacciones secundarias como e náuseas y pérdida de cabello, además son mucho más susceptibles a contraer enfermedades infecciosas. Es por ello que el proceso de recuperación de cáncer de mama es lento y riesgoso.

Respecto a los descubrimientos de las bondades del grupo frutal de las drupas, la nutrióloga Cecilia García Schinkel, destacó: “Lo impactante de este estudio es que muestra que mientras que las células enfermas murieron, las sanas no parecieron verse afectadas en su funcionamiento y siguieron reproduciéndose normalmente. Imagínese si pudiéramos hacer una intervención así de certera en los pacientes en estado avanzado de la enfermedad, eliminando por completo las células defectuosas sin dañar las células sanas”.


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