Ejercicio, contra una dieta alta en sal

La restricción de sodio es importante para reducir la presión sanguínea en las personas más sedentarias, advierten especialistas.

27/03/2011 7:01
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Hace unos meses la Fundación Española del Corazón advertía que ir a comer a un restaurante, no tiene por qué traer como consecuencia sobrepeso u obesidad. La solución está en optar por los menús variados, ligeros, que incluyan frutas y verduras y que además se acompañe con un poco de ejercicio diario.

Pero además, comer verduras, legumbres, frutas y pescado es importante para mantenernos saludables; llevar una dieta basada en estos alimentos no significa que se tenga que comer siempre lo mismo, se debe intentar comer de todo y abundar en lo más sano. 

Y es que la ingesta desproporcionada de alimentos ricos en sodio, advirtieron los especialistas, es uno de los principales incentivadores del origen de la hipertensión arterial, el factor de riesgo más determinante y prevalente, tanto en pacientes con alguna enfermedad cardiovascular como entre la población general.

Pero ahora, según un estudio de la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane (EU), la actividad física reduce el efecto de la sal sobre la presión sanguínea. Los resultados del trabajo muestran que cuanto mayor es la actividad física, menor es la subida de la presión sanguínea en respuesta a una dieta alta en sal.

La restricción de sodio es importante para reducir la presión sanguínea en las personas sedentarias, según explica Casey M. Rebholz, director del estudio, “los pacientes deberían ser advertidos sobre aumentar su actividad física y comer menos sodio. La restricción de sodio es particularmente importante para reducir la presión sanguínea en las personas más sedentarias”.

Los investigadores compararon la presión sanguínea de los participantes en el estudio que seguían dos dietas de una semana, una baja en sodio (3.000 mg/día) y otra alta en sodio (18.000 mg/día).

Una dieta baja en sodio
Si la presión sanguínea sistólica media de una persona, el número más alto de la lectura que mide la contracción cardiaca, aumentaba en un 5 por ciento o más de la dieta baja en sodio en comparación con la dieta alta en sodio, los investigadores etiquetaban a esta persona como muy sensible a la sal.

Los investigadores utilizaron cuestionarios de actividad física para dividir a los participantes en cuatro grupos que iban desde muy activos físicamente a bastante sedentarios.

El aumento medio en la presión sanguínea sistólica tras el cambio de dieta de niveles bajos a altos de sodio era más bajo cuanto más ejercicio practicaba el sujeto.

En comparación con el grupo sedentario, las probabilidades de ser sensible a la sal, según edad y género eran del 10 por ciento en el grupo de actividad más cercano al grupo de menor actividad; del 17 por ciento en el más cercano al grupo de mayor actividad; y del 38 por ciento en el grupo más activo.

El estudio se ha hecho público durante las sesiones científicas de la Asociación Americana del Corazón que se celebran en Atlanta (Estados Unidos). Esta asociación recomienda consumir menos de mil 500 mg. diarios de sodio. (Con información de 20minutos.es)
 


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