Ejercicio podría ser un buen tratamiento para el alcoholismo

Estudio revela que la actividad física libera el mismo compuesto físico de recompensa que generarían las adicciones al alcohol, drogas o sexo.

28/06/2010 9:45
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Hacer ejercicio podría ser una alternativa para alejarse del consumo del alcohol, el estudio que así lo revela apenas fue probado en animales, pero los especialistas confían en que tenga el mismo resultado en humanos.

La investigación que se  realizó en Estados Unidos, consistió en evaluar el efecto que el ejercicio tuvo sobre la ingesta de alcohol entre un grupo de hamsters.

“Encontramos que mientras más corrían los hámsteres, menos consumían alcohol. Los hámsteres más perezosos que no corrían mucho tenían un mayor deseo de consumir alcohol, lo que sugiere que el ejercicio puede ser un tratamiento efectivo, beneficioso y una opción no farmacológica para el alcoholismo”, dijo en un comunicado la revista  Alcoholism: Clinical & Experimental Research.

J.David Glass, profesor de ciencias biológicas en la Universidad Estatal de Kent, es uno de los autores responsables del estudio, señala en el documento que el ejercicio podría ser una opción de tratamiento efectiva para el alcoholismo.

La explicación, dice el especialista, es que al parecer el ejercicio reduce el consumo de alcohol al estimular las vías de recompensa del cerebro de un modo similar al alcohol.

“La dopamina es el compuesto químico principal que se libera en el cerebro como respuesta a cualquier tipo de recompensa, tales como el ejercicio, las drogas y el sexo”, apuntó Glass.

“Para los humanos, el ejercicio podría ser un sustituto de recompensa efectivo, beneficioso y natural para cualquier tipo de adicción. También podría reducir el riesgo de adicción en individuos que tienen un historial familiar de adicción, junto con una reducción significativa del riesgo de enfermedades cardiovasculares y trastornos del estado de ánimo. Pero como todas las recompensas, se debe usar con moderación sin interferir con el funcionamiento normal diario de un individuo”.

El alcoholismo altera los ritmos circadianos (cómo cuándo dormir y comer) diarios normales, lo que conduce a patrones de sueño anormales. Como resultado, los alcohólicos podrían comenzar a beber aún más en un intento por conciliar el sueño con más facilidad. Pero esto conduce con frecuencia a más problemas de sueño e incluso a un mayor deseo de tomar alcohol.


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