El ácido úrico puede causar insuficiencia renal

El organismo contiene purinas que le dan energía, pero cuando se acumulan se convierten en cristales que provocan la enfermedad conocida como Gota.

02/08/2011 9:21
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Es común que cuando una persona es diagnosticada con ácido úrico, su primera preocupación sea la de desarrollar la enfermedad conocida como Gota, la cual  afecta a las articulaciones y provoca inflamación y gran dolor; sin embargo hay otro riesgo mayor, el de derivar en insuficiencia renal, apuntó la doctora  Martha Sánchez (*), especialista en urgencias e integrante de la  Asociación Mexicana de Medicina de Urgencias.

El ácido úrico es un conjunto de cristales que se produjeron a partir del inadecuado catabolismo de las purinas, que sirven para mantener el equilibrio de diversas sustancias y la producción de cierta energía. Es decir, no se logró una adecuada transformación de las purinas de  biomoléculas complejas a moléculas sencillas por lo cual no se pueden desechar a través de la orina, como sucede normalmente.

A partir de lo anterior, abundó la experta,  se suscita una acumulación de purinas pues el cuerpo sigue produciéndolas y estas se suman a  las no desechadas y las adquiridas a través de alimentos como las carnes rojas;  mariscos (principalmente el camarón);  vísceras, en especial el hígado; leguminosas, como el frijol y el chícharo.

Otro aspecto que puede ser altamente perjudicial es el consumo de alcohol, no porque este contenga purinas, sino debido a sus efecto químico en el organismo que impide la síntesis de las purinas y las convierte en ácido úrico.

Síntomas de la Gota

Al convertirse en cristales, el ácido úrico se concentra en las articulaciones y provoca hinchazones y dolor, lo cual a su vez deriva en limitación de los movimientos y funciones de las personas, refirió la doctora Martha Sánchez, al apuntar que existen tres niveles de la enfermedad:

Nivel 1.- La inflamación y el dolor se concentra  en las articulaciones inferiores, principalmente en los dedos. Es característico del ácido úrico que busca las partes  frías del cuerpo y los dedos de los pies son la parte más distal (distante) del corazón, por ende son sumamente fríos. El dedo gordo, en específico, se puede poner rojo, va a haber aumento de la coloración y de temperatura.

Es posible también que se registren reacciones en la planta del pie, con la sensación de que se encaja una aguja a través de esta. Esto porque a nivel plantar se producen nódulos a los que se llaman tofos. De las personas con gota, el cinco por ciento registran este problema.

Además del dolor, pueden presentarse otros síntomas, como fiebre de hasta 38 grados centígrados, además de cefalea, náuseas e inapetencia.

El primer ataque afecta una sola articulación y dura unos pocos días, tras los cuales desaparecen las molestias, la articulación se deshincha y recupera su color habitual, mientras que la piel presenta descamación y picor.

Nivel 2.- La hinchazón y dolores agudos se presentan a nivel de tobillo, porque comienzan las concentraciones del líquido sinovial, sustancia que tiene la consistencia de la clara de huevo, cuya función es la de reducir la fricción entre los cartílagos y otros tejidos en las articulaciones para lubricarlas y acolcharlas durante el movimiento. El problema es que tienen un alto contenido de ácido úrico.

Las inflamaciones pueden seguir blandas, pero posteriormente se convierten en nódulos duros precisamente porque aumenta la cristalización del ácido úrico. Los ataques sucesivos se pueden presentar en la misma articulación o en otras, como en la rodilla, los dedos de las manos o el codo.

Nivel 3.- Conocida también como Gota Crónica o artritis gotosa, pues los síntomas se prolongan durante mucho tiempo y los ataques agudos son frecuentes y periódicos. Es en esta etapa cuando los cristales de ácido úrico comienzan a concentrarse en  la piel o en los riñones, causando lesiones que son permanentes.

La piel puede desarrollar protuberancias, denominadas tofos gotosos, en varios sitios; son masas de ácido úrico precipitado que forman pequeños bultos, por lo general en los pabellones auriculares, en las articulaciones de las manos o en la parte posterior de ambos codos, y pueden aumentar de tamaño hasta convertirse en grandes hinchazones.

Las mayores deformaciones en esta fase de gota crónica aparecen en las manos, cuyos dedos se presentan retorcidos y nudosos, pudiendo llegar a producirse una inmovilidad articular (anquilosis).

Es en este punto en que se daña a los riñones, ya sea porque los depósitos de ácidos úrico bloquean el mecanismo de filtración, y se origina una progresiva insuficiencia renal, o bien  cuando los cristales se concentran en exceso y forman cálculos renales.

La recomendación de la doctora Martha Sánchez es que para evitar llegar a una insuficiencia renal, con las consecuencias que implica como son las diálisis que merman severamente la calidad de vida, es hacerse periódicamente (se recomienda cada año) un examen de orina que señala las cantidades de ácido úrico que se está secretando. Lo ideal es comenzar a partir de los 30 años, pues la Gota aparece generalmente a partir de los 40.

(*) Dra. Martha Sánchez, Coordinadora del Area Clinica en el Hospital San Pedro Jalpa del IMSS; integrante de la Asociación Mexicana de Medicina de Urgencias, A.C.


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