El enojo disminuye el estrés

La ira provoca cambios drásticos en el estado de ánimo de las personas, sube la presión arterial, el ritmo cardiaco y la producción de testosterona.

31/05/2010 8:56
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¿Sabes que te hace enojar?, los motivos pueden ser variados y extremosos entre una persona y otra, pero lo cierto es que cuando nos enojamos, todos los seres humanos sufrimos la misma transformación: aumenta nuestra frecuencia cardiaca, la presión arterial, la producción de testosterona y disminuye la hormana del estrés (el cortisol).

Entre la lucha por controlar los nervios y los gritos que salen para desahogarnos, nuestro lado izquierdo del cerebro se activa más, señala una investigación realizada por científicos de la Universidad de Valencia, España.

El sistema nervioso autónomo, que controla la respuesta cardiovascular y el sistema endocrino, sufren profundos cambios; lo mismo sucede en los lóbulos frontales y temporales del cerebro; sostiene el estudio.

Los resultados de la investigación, que se publicaron en la revista Hormones and Behavior, demuestran que la ira provoca cambios profundos en el estado de ánimo de las personas y en diferentes parámetros psicobiológicos.

Las personas que participaron como sujetos de estudio, fueron inducidas a la ira por el procedimiento “Anger induction”, consistente en 50 frases en primera persona que reflejan situaciones cotidianas que provocan enfado. Antes y después, se registró su frecuencia cardiaca, tensión arterial, niveles de testosterona y cortisol, la activación asimétrica del cerebro (utilizando la técnica de la escucha dicótica), el estado de ánimo general y la experiencia subjetiva de la emoción de ira.

Esas reacciones que tenemos cuando la ira nos posee, como acercarnos mucho a aquello que nos provoca el enojo, tiene una explicación científica.

En la región frontal izquierda del cerebro está implicada la experiencia de emociones positivas y relacionadas con el acercamiento y en la derecha las negativas, asociadas a emociones de retirada.

Las emociones positivas, como la felicidad, suelen asociarse a una motivación de acercamiento, y las negativas, como el miedo o la tristeza, se caracterizan por una motivación de retirada. Sin embargo, no todas las emociones se comportan de acuerdo a esta relación.

“El caso de la ira es especial porque se experimenta como negativa pero, a menudo, evoca una motivación de acercamiento”, puntualiza la experta.

“Cuando nos enfadamos, nuestra respuesta cerebral asimétrica está mediada por la motivación de acercamiento al estímulo que nos provoca la ira y no tanto por el hecho de considerar este estímulo como negativo: “Normalmente cuando nos enfadamos mostramos una tendencia natural a acercarnos a aquello que nos provoca ira para tratar de eliminarlo”, dice la investigadora.


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