El lenguaje masculino de la seducción

El lenguaje gestual del hombre puede significar muchas cosas, tantas como la mujer pudiera imaginarse, orientadas a la seducción.

27/09/2010 1:19
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En muchas ocasiones el lenguaje corporal explica lo que el hombre piensa, y a veces no. Más allá de los lenguajes escrito y oral, el corporal, tal vez por esa misma inconsciencia de los gestos y los ademanes.

Los principios de la seducción, la frontera que se libra al momento de querer llamar la atención, puede comenzar con una mirada, posiblemente fingiendo distracción o desinterés, pero con la garra suficiente para que el objeto del aprecio se entere del mensaje.

Aunque casi siempre, el coqueteo voluntario o su aceptación puede ser instintivo.

La conducta gestual de un hombre puede denotar diversos significados.

La mirada enérgica, por ejemplo, expresa el primer contacto importante. Todo depende de la manera como se utilice la mirada, pero debe ser enérgica y mantener el objetivo. Es el primer contacto porque del resultado de la mirada depende si se da el acercamiento o no. La mirada puede ser sutil pero sin perder e dominio.

El siguiente paso es la sonrisa, sin una sonrisa la mirada puede ser un barco pirata sin capitán ni tripulación y sólo un par de gallinas cloqueando y picando la cubierta. Después de la mirada, cuando se hace el primer contacto, la sonrisa significa que el hombre lo pasa bien en compañía de la mujer elegida. Es un signo de relajación y puede ir de la sonrisa tenue a la carcajada.

Las cejas levantadas pueden ilustrar el estado de atención recibida. Las cejas levantadas son símbolo de atención y viveza, mientras que las caídas podrían significar aburrimiento.

Las narices son importantes, ya que emparentan el instinto humano con el instinto animal; ya que el aleteo que se produce en la nariz es similar al de los animales cuando olfatean a su presa.

Tocarse la ropa y el cabello para buscar cierto arreglo es algo muy normal y de significado sencillo: el hombre desea verse bien ante el objeto de su atención. Lo mismo sucede cuando coloca las manos en la cadera, ya que demuestra confianza en sí mismo.

Tener la espalda derecha es algo muy similar al aleteo de narices, ya que tal y como las hermosas aves que muestran el plumaje para atraer a la pareja, el hombre endereza la espalda para llamar la atención de la mujer.

Juguetear con los botones de la ropa es algo que puede interpretarse de dos maneras: como un tic nervioso y como la forma instintiva de demostrar que desea quitarse la ropa.

La realidad es que este tipo de gestos y movimientos son, principalmente, instintivos o bien, inconscientes, y brotan cada vez que el hombre desea llamar la atención de una mujer. Basta con ver a verdaderos seductores del cine como Steve McQueen y Charles Bronson quienes, sin ser precisamente atractivos, generaban sensaciones en las féminas a partir de una mirada.
 


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