El mal carácter envenena las arterias

La investigación publicada en la revista Hypertension demuestra que los rasgos de la personalidad determinan el estado de salud de la sangre.

17/08/2010 10:55
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Tras un seguimiento de más de tres años realizado a poco más de 5 mil 600 individuos en Italia,  investigadores llegaron a la conclusión de que el tipo de carácter de una persona determina el estado de salud de su circulación sanguínea y publicaron sus resultados en la revista Hypertension, publicación que pertenece a la Asociación Americana del Corazón. 

Por principio, los sujetos a investigación fueron sometidos a un cuestionario básico en donde se pretendía determinar los principales rasgos de su personalidad y por medio de un ultrasonido se develó la dimensión de las paredes de las arterias carótidas.

Los sujetos de estudio fueron sometidos a los mismos exámenes tres años después para comparar los resultados. Los investigadores concluyeron que aquellos que puntuaban más alto dentro de la escala del mal carácter tenían una posibilidad cercana al 40% de presentar un aumento de grosor fuera de lo normal en las paredes de sus arterias durante los tres años que duró el experimento.  

Lo interesante de la investigación se presentó con las mujeres, ya que aquellas que poseían un carácter poco amable presentaban un grosor similar al de los hombres que lo poseen por naturaleza.

Aun cuando las conclusiones no han sido determinantes ni claras, los investigadores atribuyen el fenómeno a cuestiones metabólicas y de conducta de los pacientes. Precisamente, uno de esos factores radica en que las personas con mal carácter tienen un menor contacto social, por ende poco apoyo y son menos aceptados por los demás, lo que puede derivar en un deterioro de su salud.

Así mismo, se concluyó que uno de los principales agentes es el “estrés” y una reacción mayor de la hormona “cortisol”, que se relaciona principalmente con mujeres que poseen una graduación mayor y más veloz de la ateroesclerosis, que causa que las arterias se estrechen hasta la oclusión del vaso que impide el flujo de sangre.

No obstante se han pedido nuevas exploraciones que concluyan de manera determinante el fenómeno, los investigadores proponen una solución simple como terapias psicológicas para optimizar el manejo de las emociones en los pacientes para evitarles problemas cardiovasculares.

 


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