El mal de la falsa esperanza

En ocasiones las esperanzas que se tienen ante una enfermedad devastadora pueden orillar al enfermo a no enfrentarla como debe.

27/08/2010 6:56
AA

¿Cuántas veces hemos escuchado la frase: “teníamos muchas esperanzas”, cuando se habla de un pariente o amigo que no superó una enfermedad?

La esperanza cotiza alto en las salas de espera de los hospitales, de ahí su nombre.

Sin embargo, estudiosos se preguntan si la esperanza tiene un lado contraproducente, de falsas expectativas, que genera otro tipo de males en el paciente, males emocionales como la depresión, cuando, tal vez, lo mejor, para el enfermo y sus seres cercanos, sería aceptar tanto la situación como las posibles consecuencias que acompañan siempre a una enfermedad.

A la esperanza se le llama también “el ángel de la guarda”, y puede obrar como tal, sino es que también como un esbirro de la misma desesperanza.

Según doctor Peter A. Ubel, profesor de medicina y psicología de la Universidad de Michigan, y director del Centro de Ciencias Conductuales y de la Decisión en Medicina de la Universidad, en ocasiones puede ser mejor entender la adversidad a la que se enfrenta el paciente porque de esa manera, al estar consciente de los riesgos, puede enfrentarla mejor.

El doctor coordinó un estudio con personas que iban a someterse a una operación con procesos permanentes, una mitad, y con procesos reversibles, la otra mitad. A todos se les hizo un seguimiento de calidad de vida post operatorio, primero una semana después del alta hospitalaria, después al mes y finalmente a los seis meses.

El resultado fue contundente, tomando en cuenta que ambos grupos de pacientes tenían la misma discapacidad. Las que sabían de antemano que su afección era permanente se adaptaron mejor a la situación que estaban viviendo con el paso del tiempo.

El factor es simple, según el doctor Ubel: “Las personas que tienen la esperanza de una cura que jamás llega, podrían frustrarse con el paso del tiempo si la situación continúa sin mejora.”

El doctor afirma que las personas con esperanzas experimentan un fenómeno llamado “Weltschmerz”, una expresión alemana que significa que la persona experimenta mucho dolor al comparar la vida real, lo que esta sucediéndole, con lo que en verdad debería ser su vida, desde su propia perspectiva.

Aún así, el doctor Ubel pide que los resultados se tomen con calma, ya que también existen otros factores de los cuales depende dicha esperanza o la aclimatación de su realidad, como por ejemplo su estado psicológico, su entorno social y su sentido de la espiritualidad. Factores que no fueron considerados en el estudio.

También puntualizó que no es lo mismo curarse que sanar, ya que la curación se refiere a cuestiones físicas y la sanación a nivel espiritual. Si el entorno y el factor espiritual del enfermo son ideales, entonces sana e, incluso, puede curarse. Entonces la teoría de la pérdida de la esperanza es fallida.

 

 

Con información de Health Day
 


Tags

Agregue su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada

Iniciar Sesión

Si todavía no tienes cuenta con nosotros:

Recupera tu cuenta

Sexo

Elige los temas que te interesan: