El otro lado de microbios y bacterias

Un amplio estudio revela que si bien se considera malignos a los microbios, éstos también pueden obrar benéficamente en el organismo.

06/07/2011 3:40
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Especialistas aseguran que es menester entender tanto a los organismos que viven dentro y fuera de nuestro cuerpo, para poder conocer mejor desde enfermedades simples hasta cardiopatías y cáncer. 
 
Por ejemplo, que los microbios y bacterias nos ayudan para digerir la comida en el estómago, producen humectantes naturales en nuestra piel y sintetizan vitaminas en nuestro intestino.
 
“Cuando uno mira a una persona no los ve, pues a simple vista son invisibles. Pero si uno toma todos los microbios que están en el cuerpo y sencillamente hace la cuenta, tenemos diez veces más células microbianas que células humanas”, indica Lita Proctor, coordinadora del multimillonario Proyecto del Microbioma Humano (HMP).
 
Por su parte, Julie Segre, del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano de Estados Unidos, indica que es importante comenzar a considerarnos como superorganismos.
 
Es por ello que los investigadores han comenzado a estudiar a los organismos como un conjunto y no individualmente, y no como se hacía antes, analizando el porqué de su funcionamiento como un grupo, un microbioma. 
 
“El concepto de que los microbios habitan en nuestros cuerpos es nuevo pues tendemos a pensar en ellos como gérmenes. Pero concebirlos sólo como gérmenes limita nuestra capacidad de comprender lo que realmente hacen, así que necesitamos un término que realmente incluya toda clase de microbios –bacterias, hongos, virus, etcétera– que viven en nosotros y que en efecto son parte nuestra”, manifiesta Proctor.
 
Por ejemplo, Harry Flint, de la Universidad de Aberdeen, en el Reino Unido, indica que en el intestino, la relación entre el humano y sus microbios es benéfica. 
 
“Les ayudamos porque vamos y buscamos alimentos y ellas se benefician particularmente de la parte de la comida que nosotros no podemos digerir, así que les damos donde vivir, un lugar cálido, húmedo, protegido”, indica el especialista.
 
Inclusive, los especialistas se han aventurado a sugerir que si bien enfermedades como la obesidad, la cardiopatía, el cáncer, el Alzheimer, la artritis y el autismo están relacionadas con microbios patógenos, en un futuro no puede ser descabellado considerar que mientras más se les conozca pueden trabajar a nuestro favor. 
 
“Es difícil hacer terapia genética, pero no lo es tanto hacer terapia microbiana. Así que quienes trabajan en este campo creen que hay muchas posibilidades de hacer tratamientos profilácticos, preventidos. Y creo que la filosofía está tendiendo hacia la prevención de las enfermedades, en vez de su tratamiento”, finaliza Proctor. (Con información de BBC)
 

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