El tabú del punto G masculino

El motivo por el que muchos hombres no desean estimular su punto G, es porque éste se encuentra en la próstata, a cinco centímetros del orificio anal.

29/10/2015 1:24
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Durante años, el tema de la sexualidad ha sido censurado y aunque actualmente ha aumentado su permisividad, aún hay tópicos de los que se prefiere no hablar.

Uno de los temas más difíciles de hablar para algunas personas, es sobre el punto G ya que aunque todos hablan sobre esta zona en la mujer, dejan en las penumbras el de los hombres.
 
La razón por la que muchos no lo abordan, no es porque dañe al organismo o porque no les guste, sino que se debe a la zona en dónde éste se encuentra, ya que está en la próstata, a cinco centímetros del orificio anal.
 
El motivo por el que esta zona es considerada la más erógena, es porque la próstata es la encargada de producir nutrientes y sustancias que necesitan los espermatozoides para realizar su viaje hacia afuera del hombre, por lo que cuando es estimulada, se expulsa todo el liquido prostático y aumenta la cantidad del semen expulsado.
 
Ante esto, son pocos los hombres que se atreven a experimentar el orgasmo G porque además de ser una zona delicada, existen muchos prejuicios sobre esta actividad, la cual se considera que es exclusiva de las personas homosexuales, sin embargo, esto no es cierto.
 
Para aquellos que estén dispuestos a intentarlo, es necesario lavar perfectamente toda el área,  tener un gel lubricante hidrosoluble y no ponerse tenso, ya que esto dificultará la introducción.
 
La estimulación se puede realizar de dos formas:
 
– Indirecta: se debe masajear y presionar suavemente el perineo, el área donde se encuentran los testículos y el ano. Esta opción puede ser la mejor opción si apenas se empieza a experimentar en esa área.
 
– Directa: es la que provoca más placer pero la más difícil de aceptar ya que se introducen los dedos o ciertos objetos en el ano. Para comenzar, lo recomendable es que el hombre se acueste boca arriba con las rodillas flexionadas para que su pareja introduzca el dedo índice o medio en el ano hasta que consiga una penetración profunda, para que posteriormente realice movimientos suaves en todas direcciones hasta que pueda sentir la próstata, la cual mide entre tres y cuatro centímetros.
 
Al momento de palparla, el hombre comenzará a tener erecciones más firmes y probablemente comience a eyacular en abundancia a gran velocidad.
 
Asimismo, puede sentir presión que alterna con placer o una pequeña molestia, la cual pasará conforme su pareja lo vaya tocando.
 
Cabe decir que estimular el punto G no provoca ningún daño a la anatomía rectal o prostática, ni causa algún efecto en el funcionamiento corporal; sin embargo se debe tener cuidado de no causar irritaciones o desgarres que podrían provocar molestias o infecciones.
 
(Con información del libro Manual de almohada)
 

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