Electrodos ayudan a revertir la parálisis en joven

Un muchacho víctima de un accidente logró caminar de nuevo, a partir de la estimulación eléctrica externa en su columna vertebral n

20/05/2011 8:53
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Uno de las grandes maravillas en el cuerpo humano es que su funcionamiento es a través de  energía eléctrica generada dentro del mismo y ello permite al cerebro emitir órdenes de movimiento a todos los órganos a través de neurotransmisores. Es así que las personas respiramos o caminamos, por ejemplo, de manera automática.

La investigación médico científica respecto a este mecanismo ha permitido grandes avances y ahora es posible que personas que quedaron  paralíticas puedan a volver a caminar, con el apoyo de bastones o andaderas.

Lo anterior se demostró en el joven Rob Summers, estadounidense de 25 años quien en 2006 quedó paralítico tras ser atropellado, pues en el accidente resultó severamente dañada su columna vertebral y se bloquearon los neurotransmisores en la médula espinal.

Anteriormente una persona que enfrentara este tipo de accidentes quedaba paralítica permanentemente, sin embargo las esperanzas de recobrar la posibilidad de caminar se abrió a partir de investigaciones en las que se estableció que en la mayoría de daños espinales sólo una pequeña parte del tejido resulta dañado, y muchas células nerviosas siguen sanas, por lo que si reciben estímulos nerviosos externos pueden reaccionar.

A partir de ello, los médicos procedieron a implantar 16 electrodos en la columna vertebral de Rob Summers, los cuales generan una estimulación eléctrica muy precisa, imitándose el  mensaje que envía el cerebro para iniciar el movimiento y cambia el estado adormecido de la médula espinal de manera que puede “esuchar” la información que llega de las piernas y responder. El tratamiento implica ejercicios de rehabilitación intensivos.

Rob logró caminar de nuevo en una cinta, sosteniéndose de una barra, lo cual le representó, afirmó, “el sentimento más increíble” pues recuperó la movilidad voluntaria de sus dedos gordos, caderas, rodillas y  tobillos.

En cuestión de días pudo ponerse de pie sin agarrarse a nada. Después logró controlar sus piernas y caminar, con ayuda, durante cortos periodos de tiempo, además recuperó otras funciones como el control de la vejiga, el intestino y la presión arterial.
Rob describió lo que significa para él retomar el control de sus movimientos: “Para alguien que durante cuatro años fue incapaz de mover siquiera un dedo del pie, tener la libertad y la capacidad de estar parado por mi cuenta es la sensación más increíble”.
 

Ampliarán estudios para establecer una posible “cura” de la parálisis

El investigador Reggie Edgerton, de la Universidad de California, reconoció el asombro que generó el caso de Rob Summers: “Ninguno de nosotros podía creerlo (…) Yo tenía miedo de creerlo”.

Sin embargo, los médicos especialistas advierten que este procedimiento no representa una cura de la parálisis, sobre todo porque no tienen “ni idea” de cómo es que el cerebro de Rob logró retomar el control de los movimientos, a partir de estímulos eléctricos externos.

Una de las hipótesis que pretenden explicar este avance, es que algunas células nerviosas reaccionan y son reactivadas o quizás se crean otras nuevas que permiten a los mensajes cerebrales pasar a través de la médula espinal.

Además, apuntan, el estudio probó que la estimulación eléctrica funcionó con una persona, pero se requiere saber si es igual de positivo en otros casos, por lo cual este tratamiento se aplicará en otros cuatro pacientes para comprobar si también resulta en ellos.

Sobre el particular Geoffrey Raisman, del Instituto de Neurología del University College de Londres, acotó; “Este –el de Rob-  es un caso interesante y proviene de uno de los grupos de trabajo líderes en el mundo. Sin embargo, la repercusión que tendrá en una mejora futura y sostenida de los tratamientos es algo que no puede juzgarse sobre la base de un solo paciente”.

En lo anterior coincidió la  doctora Melissa Andrews, del Centro de Reparación Cerebral de Cambridge: “Creo que la gente necesita leer esto y ver que la posibilidad está ahí pero puede que no esté disponible mañana mismo. Es lo más cercano (de una cura) que hemos visto y la mayor esperanza en este momento”, apuntó.

Susan Harkema, que formó parte del experimento en la Universidad de Louisville, agregó: “Realmente es importante tener claro que todavía no está en el ámbito de un ensayo, pero seguid atentos porque vamos a aprender más y más cada día”.

(Con información de bbc.mundo)


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