En la sociedad mexicana todos discriminan

Admitir esta forma de exclusión es crucial para diseñar políticas públicas que la erradiquen, indicó Investigadora de la UNAM.

20/03/2013 11:58
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Los mexicanos no reconocemos en plenitud la discriminación que ejercemos por motivos de clase, raza o etnia, contra los pueblos indígenas, afrodescendientes, minorías y extranjeros, lo cual es indispensable aceptar, para diseñar políticas públicas eficientes que las erradiquen, subrayó Olivia Gall, estudiosa del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM.

A pesar de que en 2003 se creó el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), y en la legislación vigente, en el artículo primero se prohíbe el racismo, y en el segundo, se reconoce que México es una nación pluricultural, no basta para acabar con la exclusión, pues sigue  persistente en todos los ámbitos, expresó.

Indicó que la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación aprobada el 29 de abril de 2000, aún no otorga facultades al Estado para penalizar actos discriminatorios, con excepción de la Ciudad de México, donde es posible demandar a instituciones, empresas, grupos o particulares si incurren en ellos.

Por eso en marco del próximo Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, que se conmemorado el 21 de marzo, la especialista enfatizo “no se puede seguir con esta situación de despreció hacia los que son diferentes”

Pues, explicó que el racismo se basa en la idea de que los humanos se dividen en grupos y que la prueba es que nuestros rasgos fenotípicos son distintos, y quienes distan de nosotros por su “raza” pertenecen a un grupo inferior, lo cual consideró absurdo.

Percepciones que comentó se combinan con el hecho de que apreciamos recurrentemente a otras personas o grupos como una amenaza a nuestro hábitat, por eso tendemos a rechazarlos, sojuzgarlos,  excluirlos, considerarlos inferiores, e incluso a odiarlos y querer exterminarlos.

Ya que, “el racismo se vincula con la discriminación étnica, al considerar que la cultura de los otros no coincide con nuestros valores, principios, costumbres, tradiciones”, señaló.

Pasado histórico

En nuestro país, por ejemplo, el discurso y las políticas que promovieron la construcción de la identidad nacional como fundada en el mestizaje, han redundado en una agresión a los pueblos indígenas, ya que por décadas se argumentó que los verdaderos mexicanos son mestizos, por lo que los originarios no eran realmente parte de la nación. El mensaje fue racial y culturalmente discriminatorio, explicó.

Hoy, el Estado no habla tanto del mestizaje, ni de la mestizofilia oficial tan largamente cultivada. Ha reemplazado este discurso por el de la pluriculturalidad, pero incorporarlo a la realidad de nuestras relaciones sociales y políticas no es tarea sencilla, ya que involucra un cambio en las estructuras y mentalidades que, en general, se transforman más lentamente.

Un ejemplo, dijo, es un pasaje del libro: Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco, donde se narra la disputa entre el protagonista de la novela y un compañero de clase: “Gracias a la pelea, mi padre me enseñó a no despreciar. Me preguntó con quién me había enfrentado. Llamé indio a Rosales. Mi padre dijo que en México todos éramos indios, aun sin saberlo ni quererlo. Si los indios no fueran al mismo tiempo los pobres, nadie usaría esa palabra a modo de insulto”.

Además de la discriminación por su color de piel, rasgos físicos, vestimenta y lengua, los indígenas aún son excluidos del desarrollo del país, subrayó Gall. “Son los más pobres y, a pesar de esto, los mexicanos no hemos reconocido plenamente que entre las lógicas con las cuales los discriminamos, la racial también existe”, enfatizó.

La especialista recordó que, México ha sido una nación generosa con asilados políticos como José Martí, Augusto C. Sandino y León Trotsky, entre otros, que huían de las dictaduras en sus respectivos países. Pero, aún con este antecedente, dijo que México está cerrado a la inmigración, pues del total de nuestra población, “a lo más el uno porciento de la población son residentes extranjeros con estancia legal”,enfatizo.

Desde principios de los años 30 del siglo XX, se ha considerado a una multiplicidad de nacionalidades como inasimilables e incompatibles con nuestro mestizaje indoeuropeo. Con esta lógica, se rechazó a negros, judíos y chinos, y hoy, bajo otra lógica, damos un trato de inferioridad a los centroamericanos que transitan por nuestro territorio.

Razón por la que este año, el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial se enfoque a “El racismo y el deporte”, para alertar sobre los problemas de discriminación aún persistentes, hasta en las competencias deportivas, y destacar la importancia de los valores atléticos en la lucha contra la discriminación. (Con información de El universal)


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