Enojarse, riesgo para corazones débiles

Nuevo estudio halló que los pacientes coronarios que suprimían el enojo tenían el triple de riesgo de sufrir un infarto o morir en 5 o 10 años.

25/04/2010 10:29
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Las personas con enfermedades cardíacas deberían cuidar cómo manejan el enojo. Un nuevo estudio halló que los pacientes coronarios que suprimían el enojo tenían el triple de riesgo de sufrir un infarto o morir en los siguientes cinco a 10 años.

Pero eso no significa que los ataques de enojo sean la mejor forma de manejar esas emociones, dijo a Reuters Health el doctor Johan Denollet, de la Universidad de Tilburg, en Holanda.

Las personas tienden a manifestar o a acumular el enojo, “pero creo que es importante encontrar un equilibrio para controlar el enojo de manera más constructiva y adaptativa”, agregó.

El enojo puede acumular sangre en el corazón y alterar el ritmo cardíaco. Eso está asociado con un aumento del riesgo cardiovascular. También hay evidencias de que suprimir el enojo puede dañar el corazón.

En el nuevo estudio, el equipo investigó la conexión entre la personalidad “tipo D”, el enojo, la supresión del enojo y su efecto en pacientes cardíacos.

Las personas con personalidad tipo D tienden a sufrir enojo y otras emociones negativas, y no pueden expresarse en situaciones sociales. Una de cada cinco personas tiene personalidad tipo D, pero la proporción disminuye a uno de cada tres en las personas con enfermedad cardíaca.

El equipo estudió a 644 pacientes con enfermedad coronaria durante seis años; el 20 por ciento sufrió “un evento cardíaco mayor”, es decir muerte, infarto o cirugía para restablecer el flujo sanguíneo al corazón.

El 10 por ciento del grupo murió o sufrió un infarto durante el estudio. El 27 por ciento de los participantes tenía una personalidad tipo D.

El enojo y su supresión estuvieron asociados con el riesgo de sufrir un evento cardíaco mayor, pero esa relación desapareció tras considerar factores como la presión y la gravedad de la enfermedad cardíaca.

En cambio, la relación se mantuvo al analizar el enojo suprimido y el riesgo de sufrir un infarto o de morir.

El 4 por ciento de los pacientes sin personalidad tipo D acumulaba el enojo, comparado casi el 20 por ciento de los pacientes con personalidad tipo D. El tipo de personalidad también cuadruplicó el riesgo de sufrir un infarto o de morir durante el seguimiento.

Los resultados no quieren decir que las personas con personalidad tipo D o que les cuesta expresar el enojo estén destinadas a tener mala salud, insistió Denollet.

“El enojo es una de las emociones que nos advierten que algo no avanza como nos gustaría”, dijo. Las personas deberían prestarle atención e indagar su origen; “es importante hacer algo para resolverlo”, agregó.

Para algunos, agregó Denollet, es suficiente conversar con otros de manera “sociable” sobre el problema; para otros, lo mejor sería recibir ayuda profesional en el manejo del enojo. (Con infromación de Medline Plus)

 


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