Entrena a tu cerebro y logra dormir en un minuto

Dormir es una de las actividades que más experimentamos a lo largo de la vida, debido a los beneficios implícitos en un sueño completamente reparador

11/11/2016 3:33
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El tomar pequeñas siestas a lo largo del día es una de las mejores prácticas para habituar al cuerpo a dormir en poco tiempo.

Aunque en algunos casos suene contraproducente, el tomar pequeñas siestas a lo largo del día es una de las mejores prácticas para acostumbrar al cuerpo a dormir en poco tiempo.

El hecho de dormir implica hacer referencia a una de las prácticas más importantes del ser humano.

En condiciones normales, esta se lleva a cabo en horas de la noche y está controlada por los ritmos circadianos de cada persona.

Dormir es una de las actividades que más experimentamos a lo largo de la vida, debido a los beneficios implícitos en un sueño completamente reparador.

¿Qué es el insomnio?

Si una persona está acostumbrada a rutinas extenuantes y pocas horas para dormir tenderá a sentirse cansada, con poca energía.

Se ha determinado a través de una investigación que un grupo considerable de personas pasa horas y horas “dando vueltas” en la cama y termina desarrollando un padecimiento conocido como el insomnio.

Según expresa la Organización Mundial de la Salud, el insomnio es considerado como la dificultad para conciliar el sueño.

Entrenamiento cerebral para dormir

Con base al entrenamiento para dormir en un minuto o menos tiempo, no requiere un esfuerzo físico considerable, sino mayor cantidad de disciplina.

Para poder lograrlo se deben evitar pensamientos a la hora de dormir, ya que el exceso de pensamientos ocupa la mente y la satura. Esto desemboca en ansiedad y estrés, impidiendo el sueño reparador.

Por otro lado, también se recomienda hacer siestas de 20 minutos máximo. Lo ideal es recostarse, programar la alarma y levantarse inmediatamente.

Esta actividad es el eje central del entrenamiento cerebral para dormirse en un minuto.

Finalmente, debe existir un hábito a la hora de dormir, hacerlo a una hora en particular y programar la alarma a la misma hora. Por ejemplo, acostarse a las 9 de la noche y despertarse con el sonido del reloj a las 5 de la mañana.

Todo esto debe ser cuestión de disciplina y esfuerzo. También cabe recordar que no todas las personas generan este hábito en la misma cantidad de tiempo.

(Con información de Mejor con Salud).


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