Epidemias y enfermedades de la Revolución Mexicana

Durante la revolución mexicana se desataron diversas enfermedades y epidemias que azotaron el país, incentivadas por el clima de violencia.

19/11/2010 5:38
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El ambiente de la revolución mexicana era denso, oscuro, plagado de devastación, confusión y desplazamientos de gente que bien quería huir de los revolucionarios que azoraban el sur y el norte, o bien protegerse de las secuelas, de esos grupos de alzados que, en medio del  desconcierto, abusaban a su favor.

Todo esto propició no sólo que algunas enfermedades sufrieran mutaciones, recrudeciéndose; o bien, surgieran nuevas enfermedades que iban desplazándose al ritmo de los movimientos de masas por todo el país.

Después de 1910, las cosas se agravaron todavía más, los sistemas sanitarios se desplomaron y el progreso se detuvo, aunque hubo algunos destellos esporádicos de recuperación de las condiciones sanitarias.

Las enfermedades que golpearon con fuerza a la población mexicana en aquellas épocas de violencia y desconcierto fueron la fiebre amarilla, la viruela, la tifoidea y la influenza española, sobre todo en las grandes ciudades del norte del país como Saltillo y Monterrey, además de Guadalajara.

Justo en aquellas épocas, el doctor Eduardo Liceaga, procedió a combatir la transmisión de la fiebre amarilla, eliminando al generador principal, que no era otro más que el mosquito Aedes Aegypti, deshaciéndose de los depósitos de agua estancada.

De hecho, la primera epidemia fuerte que azotó la región fue la de la viruela, en 1916, a pesar de que ya existía la vacuna. Un hecho curioso fue el caso del doctor Howard Taylor Ricketts, quien arribó a México dispuesto a trabajar sobre el modo de propagación de la tifoidea, pero murió por contagio accidental de la misma enfermedad.

Fiebre amarilla

También conocida como vómito negro, data de la época prehispánica e, incluso, se le denominó como la defensa natural mexicana contra los invasores. Comenzando el siglo XX tuvo lugar una epidemia de vómito negro que afectó regiones de Veracruz, la península de Yucatán y Chiapas; además de grandes ciudades del norte de la República como Monterrey, Guadalajara y Saltillo.

Se informaron 1688 casos en toda la República con 671 defunciones en tres años.
Viruela

Para 1915 se propagó una epidemia de viruela en todo el país, de ahí que el gobierno ordenara la fabricación de linfa de origen animal. La viruela fue una de las epidemias que se erradicaron de México terminantemente, proclamándose su fin definitivo el 16 de junio de 1952, siendo México el primer país del mundo que lo logró.

Influenza española

El último incidente referente a epidemias en esta época, que también marca el final del periodo revolucionario, fue una rara enfermedad de que se desconocen muchas cosas y dejó muy pocos rastros de su aparición en México. De hecho, en la Gaceta Médica de México, órgano oficial de la Academia Nacional de Medicina, no hay referencias de la “influenza española”.

Aproximadamente para febrero de 1918 apareció la epidemia en la que se mostraban síntomas gripales con lesiones broncopulmonares de origen bacteriano. Se cree que inició con la llegada a territorio mexicano de un barco de la compañía Transatlántica Española que atracó en el puerto de Veracruz y en el que viajaban algunos pasajeros enfermos de influenza.

Lo interesante de esta época de enfermedades es que, las primordiales, hayan sido epidémicas, sobre todo por lo explicado líneas arriba, cuando el país vivía un clima de desconcierto y violencia, en el que, en muchas ocasiones, las líneas de batalla se fundían y confundían con los cuatreros.

(Fuente: Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina; Facultad de Medicina de la UNAM / Dr. Macario Schettino)
 


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