“Es preferible perder el seno, que perder la vida”

Patricia Jaramillo tiene 49 años y es superviviente de cáncer de mama, hace cinco años le dieron el diagnóstico que le cambió la forma de ver la vida.

03/02/2015 10:47
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Paty es educadora, es madre, es esposa y es superviviente de cáncer de mama. Hace cinco años enfrentó el diagnóstico, noticia que llegó acompañada de una palabra que nunca antes había escuchado: mastectomía. Ve aquí el video

Su historia fue contrarreloj, la lucha de una paciente por hacer valer sus derechos, de una madre y esposa que necesitaba enfrentar sola el proceso para no permitirse caer y la de una mujer para quien perder el seno no fue perder la femineidad, sino la decisión que le permitiría seguir viva.
 
“Tengo cáncer y lo voy a enfrentar sola”
Patricia Jaramillo Hernández (*) tiene 49 años, es una mujer extrovertida, con facilidad se dibuja en su rostro una sonrisa, incluso cuando su mente vuelve al pasado para recordar esos días en que el cáncer se apareció en su vida.
 
“Cuando me dijeron que tenía cáncer mi primer impacto fue perderme, dije, ¿qué me están diciendo? Me  quedé como bloqueada, fui con una amiga para recoger el diagnóstico. Cuando salí le dije: no me preguntes nada, solamente camínale.
 
“Nos subimos al micro de regreso para el trabajo y cuando sentí que tenía fuerza, voltee y le dije, pues sí, efectivamente, tengo cáncer y me van a tener que operar, no me preguntes más. 
 
“Llegué a mi trabajo y mi jefa que es mi mejor amiga me preguntó: ¿Qué pasó, cómo te fue? ¿Qué te dijeron? Qué tengo cáncer de mama y no le digas a nadie porque tengo que enfrentarlo sola.
 
Patricia prefirió no avisar a su esposo, ni a sus hijos, ni a sus hermanos. De esa decisión ahora se arrepiente, pero en ese momento fue para ella la mejor solución hasta que las cosas se empezaron a complicar más.
 
La lucha por recibir atención oportuna
Responsable de su salud, cuando sintió “unas bolitas” en los senos acudió al médico, como derechohabiente del ISSSTE fue atendida en la Clínica de Mama Darío Fernández, donde le dijeron que tenía miomas, una vez controlado este problema le informaron que debía llevar un seguimiento puntual, para detectar a tiempo cualquier anomalía, pero el día que su médico de cabecera salió de vacaciones, un pasante la dio de alta. Ahí empezó el viacrucis.
 
Después de algunas visitas a su clínica familiar, de ir y venir entre varios especialistas, por fin un médico le dijo que necesitaba hacerse una mastografía, la cita fue programada hasta dentro de seis meses.
 
El examen Paty se lo hizo antes en una unidad móvil del Fucam, asociación civil orientada en el diagnóstico de cáncer de mama, fue a través de ellos que obtuvo la alerta, pero por ser derechohabiente del ISSSTE, no era candidata a ser intervenida quirúrgicamente a través de esta organización.
 
La lucha por su vida empezó en ese momento, pues debía ser operada antes de dos meses. Familiares y amigos ya estaban enterados de la situación pero Paty prefirió hacer sola todos los trámites. Sola fue a pedir ayuda a los altos mandos, sola insistió, sola pudo sortear la burocracia, para finalmente ser intervenida quirúrgicamente a tiempo.
 
La mastectomía radical
Al llegar a la cita con el cirujano oncólogo, Paty ya sabía a lo que iba, necesitaba una mastectomía radical para impedir que el cáncer avanzara.
 
“Es preferible perder el seno, que perder la vida, la vida es muy valiosa, vale mucho la pena vivirla”.  No todos en su familia compartían esa filosofía. 
 
“Cuando ya tenía mi cirugía segura un primo me dijo, no te operes, no pierdas tu seno, te van a romper tu vida, te van a desgraciar, porque ya no vas a ser mujer, porque ya no vas a tener ese seno”.
 
Sin titubeos Paty reflexiona: “haberme operado fue mi mejor elección porque no dejé que la enfermedad avanzara (…) Ahora tengo una prótesis y no me da pena, siento que para mí es como una prueba de vida y probablemente más adelante me reconstruya el seno“.
 
A la distancia, reconoce que el proceso que pasó fue doloroso. “Empezando por la pérdida del seno, por el hecho de no querer ser acompañada por mi familia, en ese momento sentía que ai alguien iba conmigo me iba a derrumbar, por eso tomé la decisión de hacerlo sola.
 
-¿Qué consejo le das a alguien que enfrenta ahora un diagnóstico de cáncer?
-Yo le diría a esa persona que hay que tomar el toro por los cuernos, es una situación muy difícil, después de ese rato te das cuenta que la vida sigue y te cambia la vida. 
 
Antes de mi cirugía yo era de corre, sube, baja, va, viene y siempre daba hacia allá, para todos: familia, trabajo, amigos, hogar, pero nunca tenía tiempo para mí. 
 
Después del cáncer me dije, Paty que onda que has hecho con tu vida, por ti y descubres que la vida es hermosísima,  atrévanse y sigan adelante y busquen apoyo psicológico porque es fundamental para enfrentar esta enfermedad y básico, no hagan lo que yo, no se alejen de su familia, ni de sus amigos, al contrario, esas redes de apoyo son súper importantes , porque te dan la calidad y calidez que necesitas en este proceso que va a pasar y de que se puede se puede, la cosa es querer.
 
 (*) Agradecemos a Patricia Jaramillo y a la Asociación Conocer para Vivir por las facilidades para hacer esta entrevista.

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