Escuela enseña a perros a ser enfermeros

El objetivo es asistir a personas con diabetes, autismo o discapacidad

20/10/2016 4:31
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Enfermedades crónicas como la diabetes, epilepsia o trastornos como el autismo, generalmente incapacitan a las personas, lo que disminuye su calidad de vida y afecta su salud mental.

Para estos casos, se llegan a requerir de enfermeros que estén al pendiente de ellos y les ayuden a realizar sus actividades diarias, sin embargo, para muchos no es posible contar con este apoyo.

Por esta y muchas razones más, Francisco Martín, un ex militar, decidió comenzar una escuela de enfermería que podría considerarse la más “perrona”, pues sus alumnos son perros.

Los perros son animales fieles y protectores que nos ayudan a superar momentos difíciles y que además nos llenan de amor, por lo que son los compañeros perfectos cuando se presenta una enfermedad.

Martín quien anteriormente entrenaba perros del ejército, creó el centro de terapia Canem de Zaragoza, España, la primera y única escuela de enfermería para perros, con el fin de que puedan asistir las 24 horas a personas con epilepsia, alergias, problemas auditivos, con diabetes o discapacidad.

“Las hembras ganan a los machos, tienen una capacidad de concentración mucho mayor y, al despistarse menos, aprenden mucho más rápido”, indica.

La facultad

Martín explica que para poder ingresar a la escuela, los perros deben tener carácter, inteligencia y fuerza, por lo que no cualquiera puede ser alumno.

Un ejemplo de los aceptados son los labradores, quienes son sumamente inteligentes por lo que se asignan a personas que no pueden escuchar o que tengan movilidad reducida.

Por otra parte está el Jack Russell, que se caracteriza por ser inquieto, duro y longevo, cualidades que lo convierte en el más apto para personas con diabetes y epilepsia.

El curso

Graduarse no es tan sencillo como parece, pues los perros deben aprobar un exhaustivo entrenamiento de cuatro semanas, donde cada peludo debe sumar 8.500 repeticiones correctas o clickers.

“Salen muy socializados. Saben perfectamente lo que tienen que hacer cuando se van con una familia”, indica la encargada del adiestramiento, Susana Martínez.

Martínez detalla que cuando alguien padece diabetes, pasan 20 o 30 minutos antes de que la disminución de azúcar ponga en riesgo su vida. En ese momento, el perro da la alerta de que está en riesgo y como recompensa, se le da una golosina o alimento que le guste.

El servicio no es costoso

Una de las creencias que se tienen sobre el servicio de perros asistentes es que suele ser costoso, sin embargo, no es así.

En Estados Unidos y el norte de Europa, un enfermero canino puede costar entre 20.000 y 22.000 euros, pero en caso de este centro, el precio es de 350 euros cada seis meses y el servicio no caduca hasta que el animal llegue a fallecer.

“A veces alguno se despista, no marca como debería, y nos lo traemos al centro para corregirlo y de nuevo ponerlo a punto”, dice Martín.

La estancia

Como parte del adiestramiento, el centro está diseñado como si fuera un hogar como cualquiera, para que así el perro se adapte con los elementos de l¿a casa.

“No puede haber nada que le llame la atención y lo distraiga”, explica Lidia Nicuesa, quien especializa a los perros en diabetes.

La profesora quien también padece la enfermedad, les enseña a ser vigilantes permanentes, un estado de duermevela durante toda la noche.

Todos los graduados tienen un registro tanto de video como escrito, el cual permite hacer un seguimiento individual cuando van a vivir a sus nuevos hogares.

“Esto nos permite detectar errores y modificar el protocolo de trabajo adaptándolo siempre a cada animal”, afirma Martín.

Los destacados

Entre los alumnos más destacados se encuentran los siguientes:

  1. Cini: es de raza jack ruseell, tiene 3 años y es asistente de personas con diabetes.
  2. Dalia: también jack russell, tiene 3,5 meses y se especializa en epilepsia. Cuando detecta una crisis, toma el botiquín y se las lleva a la persona para que tome su medicamento.
  3. Luna: es una perrita de raza labrador de nueve meses que ayuda a quienes tienen discapacidad física. Cuando hay emergencias, pulsa el botón de urgencias que conecta a su dueño con el médico, además de que le acerca las llaves, medicinas o le abre la puerta.
  4. Senda: de raza boyero de berna y de tan sólo tres meses. Su especialidad es el autismo y ayuda a los niños a comunicarse mejor en cualquier sitio gracias a unos pictogramas que carga.

(Con información de El País)


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