Espalda vertical ayuda a ser más fuertes

Una buena postura reduce la sensibilidad al dolor y tiene efectos positivos para el bienestar psicológico, aumentando la autoestima.

04/09/2011 10:55
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Según consignó SUMEDICO recientemente, si durante la niñez y la adolescencia se acostumbra adoptar malas posturas para sentarse o acostarse, cuando se llega a la etapa adulta pueden presentarse lesiones o dolores en la espalda, así lo afirmó la doctora María Elena Mazadiego González, coordinadora clínica de Educación en Salud, de la Unidad en Medicina Física y Rehabilitación Norte (UMFRN), del IMSS.
 
Otros agentes que podrían desencadenar lesiones en espalda, rodillas, cadera, cuello e, inclusive, desviación de la columna son el uso de zapatos inadecuados, sobrepeso, obesidad, sentarse o dormir en posiciones incorrectas, manifestó la especialista en un comunicado del IMSS.

Pero, sin duda, las madres tienen razón: tenemos que sentarnos bien para dar una buena imagen. Pero no sólo por esto, ya que sentarse con la espalda recta además de beneficiar a nuestra columna vertical, nos ayuda a ser físicamente y psicológicamente más fuertes.

Según un estudio de la Marshall University, en California, una buena postura reduce la sensibilidad al dolor y tiene efectos positivos para el bienestar psicológico, aumentando nuestra autoestima y asertividad frente a los otros.

La investigación, publicada en el Journal of Experimental Social Pyschology, ha utilizado a varios voluntarios para llevar a cabo dos tipos de experimentos.

En el primero tenían que tener una postura «dominante» (mirada alta, hombros rectos y trasero y columna pegados a la silla), tras lo que midieron el dolor sufrido. En el segundo se valoró cómo la postura incidía en la relación que se instauraba con el interlocutor.

Los resultados son evidentes: quienes asumen una posición recta y dominante tienen una capacidad de sentir dolor más elevada y están en grado de tolerar mejor un estrés eventual, gracias además porque en esta posición «dominante» se libera además más testosterona.

Los voluntarios señalaban que en esta postura creían tener un mayor control de la situación y sentirse más «fuertes» frente a los otros a los que tenían una postura más relajada.

«El interlocutor de una persona que mantiene una postura dominante puede reaccionar subleándose o asumiendo una posición ‘sumisa’. En este segundo caso, la capacidad de sentir dolor se reduce, aumentando la sensibilidad del sujeto a los estímulos dolorosos», explica el autor del estudio Scott Wiltermuth. (Con información de abc.es)

«Según nuestros datos, cuando se tiene un dolor, es mejor mantenerse rectos que no doblarse, como se hace de manera espontánea».

La postura que tomamos puede inducir a pensar que no tenemos el control de nuestras sensaciones y que a su vez esto puede tener un efecto negativo en la intensificación de la percepción del dolor». Lo mejor es sentarse con el pecho hacia adelante y buscando alargar el tórax: el sentimiento de poder y control nos ayudará a reducir el dolor.


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