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Malinchismo comienza en casa: especialista

Es una tendencia innata del ser humano rechazar las costumbres de su país y apreciar más las que provienen del extranjero, dijo experta.

  • 16/09/2012
  • 17:42 hrs.

Las fiestas patrias tienen un impacto similar en el mexicano como puede ser un evento deportivo como los Juegos Olímpicos, o el Mundial de Futbol, que lleva a demostrar un efusiva manifestación de su idiosincrasia, sin embargo, esa clase de manifestaciones parecen resguardarse durante cierto tiempo, en el que impera un sentimiento malinchista, y liberarse solamente cuando exista un motivo para demostrar el orgullo patriótico.

Para explicar por qué se actúa de esa manera, SUMEDICO acudió con la psicoanalista Mina Shterenberg (*), de la Clínica de Asistencia de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM), quien aseguró que si bien no se puede generalizar, sí existe una porción de mexicanos que tienen bien arraigado su patriotismo y el amor que sienten por su país y sus costumbres, así como existen personas que muestran cierto malinchismo y otras que aprovechan solamente los eventos relacionados con la historia del país para mostrar su fervor patriótico y su identidad.

Malinchismo e identidad
La especialista reconoció que la identidad mexicana no es tan sólida como parece, en algunos casos, ya que una parte de la población, cuando no existen estos eventos motivadores de la identidad y el arraigo, acostumbra quejarse de la situación del país y ensalzar la situación de otros países.

“El mexicano idealiza culturas como la norteamericana sin considerarla como un todo, sin ponerse a pensar en los defectos de aquella sociedad, por lo pronto sólo entiende que se gana en dólares y hay, en general, una mejor calidad de vida. El problema es que a los mexicanos nos cuesta trabajo integrar, porque se ve todo desde un punto de vista extremo: ‘todo lo malo o todo lo bueno’; y no considera que México es un país con una gran diversidad cultural y turística, además de problemas como inseguridad o pobreza”, señaló.
En ese caso, la psicóloga señaló que si bien el sentido de pertenencia al país está arraigado, el mexicano suele llegar a los extremos de la crítica cuando algo que sucede no lo favorece, y refirió que los factores que detonan esta actitud malinchista son adquiridos en casa.

“Esto ocurre si constantemente se escucha a los papás hablar de la excelente calidad de vida en Estados Unidos, por ejemplo, y que no es igual en México. La constante queja hace que los jóvenes mexicanos no se muevan de su lugar de víctima, y no entiendan que si uno tomara acción las cosas en el país pueden cambiar realmente”, indicó.

Explicó que en muchas ocasiones es más fácil quejarse de lo que uno tiene e idealizar lo externo, “pero cuando ya se conoce lo exterior y se le ve como un todo, se descubre que no es tan perfecto, como el mismo México, que tiene sus ventajas y sus desventajas”.

La maestra en psicoanálisis señaló que, para poder evitar este tipo de reacciones malinchistas, es importante comenzar a inculcar el apego por el país, sus fiestas y tradiciones desde la casa, ya que con la velocidad de la información es posible que algunas no sólo no les interesen sino opten por adoptar festejos y tradiciones de otros países.

"Son los padres los que deben inculcar a sus hijos qué es ser mexicano, cuál es nuestra cultura. Sin embargo, tampoco pasa nada si se adoptan festejos de otros países, como el Halloween, pero siempre y cuando sepan que también existe el Día de Muertos y por qué se festeja, qué significa, porque hay muchos niños que no lo saben y ese tipo de cosas se aprenden en casa”, explicó.

Indicó también que la escuela es una fuente desde donde las nuevas generaciones pueden abrevar la identidad y la cultura del mexicano, porque “ahí se enseñan las festividades, la gastronomía, y entonces se adopta el sentido de pertenencia, y se puede enseñar que existen otras culturas sin que esto afecte la personalidad del individuo”.

Conocer la cultura
La maestra Mina Shterenberg explicó que para lograr un cambio en el sentimiento del arraigo es importante conocer nuestra cultura, porque “el que no conoce su cultura está perdido, pero una vez conociéndola estarán orgullosos de su país, y eso hay que demostrarlo tanto en la escuela como en la familia y en el trabajo, inclusive ante los extranjeros que visitan y viven en México, ellos vienen porque realmente les gusta el país, quieren a México, porque saben que es un país con una gran diversidad de la que debemos estar orgullosos”.

No obstante, refirió también que una tendencia innata del ser humano es rechazar las costumbres de su país y apreciar más las que provienen del extranjero, “es ver el pasto más verde en el jardín del otro”.

Visión extranjera
Sobre la manera como es percibido el mexicano en el exterior, la especialista indicó que ésta comienza con la forma como el mismo mexicano se vende hacia el exterior.

“Nosotros también lo hemos promovido, en los medios de comunicación, pero debemos hacerles saber a los demás que el mexicano con sombrero y andando en burro es sólo un estereotipo, que somos personas como cualquier otras”, manifestó.

Finalmente, señaló que refirió que para que este tipo de situaciones cambien, es necesario comenzar con uno mismo, “viendo si hay algo que podamos hacer para que el país mejore y hacerlo, no sólo quedarnos en las quejas, hay que tomar acciones para mejorar diversas cosas en México, que nuestro país sea más armonioso para habitar”, concluyó.

(*) Mina Shterenberg
Maestra en psicoanálisis
Clínica de Asistencia de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM)
spp@spm.org.mx
www.spm.org.mx

 

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