publicidad

Otros

Psicólogos, recurrentes en cine y televisión

Las historias de los terapeutas muestran que en muchos de los casos los aspectos sociales y emotivos sin detonantes de las enfermedades mentales.

  • 20/05/2013
  • 15:14 hrs.

El psicólogo es un especialista recurrente en todo tratamiento integral, sobre todo cuando se trata de enfermedades crónico degenerativas, para atender el proceso de asimilación del paciente al obtener el diagnóstico.

Sin embargo, el psicólogo también está presente en malestares emocionales provocados por problemas sociales a los que está expuesto el ser humano, desde desgracias ajenas o personales, hasta el mal manejo del estrés que va acumulando sus residuos durante el día a causa de las presiones y el tráfico.

Quizás por ello es que estos especialistas del comportamiento humano y sus actividades, además de su trabajo como terapeutas han sido representados en los medios del entretenimiento como la televisión y el cine en diversas ocasiones.

Terapeuta a terapia

Una de ellas, quizás la más célebre de los últimos tiempos, es la serie norteamericana producida por HBO: In treatment. En dicha serie, dirigida por el colombiano Rodrigo García, se muestra el trabajo diario del doctor Paul Weston (encarnado por el actor Gabriel Byrne), al atender a sus pacientes para posteriormente acudir él mismo a terapia.

De acuerdo con el diario The New York Times, In Treatment es una serie adictiva por la cantidad de información inteligente que revela en sus episodios de media hora, y por echar una ojeada a los problemas psicológicos a los que el mundo se enfrenta día con día.

Terapia nacional

En México existe una serie quizás similar a In Treatment, y es producida y transmitida en Canal Once, sólo que a diferencia de la serie norteamericana, Pacientes aborda la terapia pero desde el punto de vista grupal.

En este caso, se trata de un psicoterapeuta llamado Marco, el cual enfrenta una dura transición en su vida, con un padre enfermo que regresa a su casa, y sus cinco pacientes, forjando una relación entre todos que propone soluciones tangibles a los conflictos para desarrollar relaciones humanas saludables.

Terapia a la mafia

Eje central de la serie norteamericana The Sopranos es la relación entre el don de Nueva jersey, Tony Soprano, y su atractiva y sensual terapeuta, Jennifer Melfi, en este caso una psiquiatra que, en general, al menos para Tony, engloba a las mujeres que están alrededor de él: su hija, su esposa y su amante, y además funge como una especie de conciliadora y consejera para que el líder de la mafia puede interactuar correctamente con ambas familias: la de sangre y apellido, y la de los negocios.

Soprano acude a terapia a causa de los ataques de pánico que merman su calidad de vida, no obstante, al parecer acudir a terapia entre los mafiosos italianos es tabú, debido a que es posible que el paciente revele algo que no debe ser revelado. Aún siendo en este caso una psiquiatra y no propiamente una psicóloga, la especialista y la relación con su peculiar paciente revela la manera como los distintos canales emocionales de una persona pueden ser afectados por la vida diaria y el estrés del trabajo, por muy extraño que éste sea.

La terapia con humor

Snob, petulante, inquieto y un fracaso con las mujeres es como puede describirse a Frasier Crane, tal vez el psicólogo radiofónico más entrañable de la televisión, ya que no sólo hace de la práctica terapéutica un absurdo conglomerado de situaciones hilarantes, sino demuestra que quizás tampoco las tiene todas consigo y es necesario que busque un terapeuta para sí mismo, algo que, extrañamente, no vemos ocurrir en ningún episodio.

Frasier, recién divorciado y tras intentar suicidarse, vuelve a Seattle y debe vivir con su padre, un ex policía malhumorado, ya retirado, que cree que la psicología es un conjunto de patrañas. No conformes con eso, los guionistas hacen interactuar a Frasier con una terapeuta física de Manchester, que cree que tiene poderes psíquicos, y con Niles, hermano de Frasier, con quien comparte la profesión y una extraña relación de amor-odio que, con seguridad, debería ser analizada por un terapeuta.

El cine y la terapia

Analízame, película del director Harold Ramis, filmada en 1999, enfrenta a Robert DeNiro, como un mafioso italiano, y al comediante Billy Crystal en calidad de terapeuta, con una fórmula similar a The Sopranos, pero, sin duda, con un resultado más halagüeño y, sin duda, menos sangriento.

Finalmente, tenemos The Fight Club, una película delirante, dirigida por David Fincher y estelarizada por Edward Norton y Brad Pitt, plagada de cimas y caídas alucinantes, y que ubica a la terapia grupal como un oasis al que recurren personas que, en realidad no la necesitan, pero de esa manera se sienten menos infelices al comprobar que hay gente menos feliz que ellos mismos.

Así, liberando a la gente de la terapia grupal, Norton y Pitt organizan un club de peleas clandestino para que la gente acuda a sacar sus frustraciones, sólo que las cosas se salen un poco de control.

Si algo tienen en común estas series es en mostrar el detonante social y afectivo que lleva a los pacientes a buscar terapia, ya sea individual o grupal, para poder enfrentar sus problemas de una mejor manera, y así poder tener cierta calidad de vida.

No obstante, aún cuando se trata de ficción, lo cierto es que, en muchos de los casos expuestos, hay que advertir las similitudes con la vida real: un desajuste emocional que afecte nuestra calidad de vida, algo que puede sucedernos en cualquier momento.

publicidad

publicidad

publicidad

publicidad