Los médicos y la ciencia trabajan de forma continua para buscar nuevas estrategias de tratamientos a enfermedades, y con ello ofrecer mejoras más significativas en la calidad de vida de quienes la padecen.

Desde hace unos años, la medicina apuesta a que la inmunología (la ciencia médica encargada de estudiar el sistema inmune) podría tener respuestas y herramientas para combatir el cáncer. Y parece ser que así es, pues un nuevo estudio, publicado este año, ha dado resultados positivos respecto a las terapias inmunológicas contra el cáncer.


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Una nueva luz para combatir el cáncer rectal

Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine demostró que el tratamiento complementario de dostarlimab (un anticuerpo diseñado específicamente para controlar la proliferación celular) en pacientes con adenocarcinoma rectal podría ser útil.

Este estudio se realizó en 16 pacientes de entre 26 y 78 años, que tenían un adenocarcinoma rectal en etapa 2 o 3, y que podía ser producto de daños y errores originados por mutaciones en las células (ya que los genes encargados de regular los errores de la información en la célula presentan fallas), y que habían sido diagnosticados por síntomas (sangrado rectal, estreñimiento, dolor abdominal).

El grupo de estudio recibió dosis intravenosas de dostarlimab (un anticuerpo capaz de frenar la respuesta de muerte celular), de 500 mg cada 3 semanas, durante seis meses; esperando no realizar terapia de quimio-radioterapia y cirugía, que es el tratamiento estándar para tratar este tipo de cáncer.

Los pacientes que tuvieron una mejoría significativa (que fue evaluada por medio de revisiones con endoscopio y de los síntomas), no fueron sometidos a quimio-radioterapia, ni a cirugía.

Un total de 12 pacientes siguieron y terminaron el tratamiento de 6 meses con dostarlimab, y fueron estos quienes tuvieron una respuesta clínica completa, comprobada por resonancia magnética sin imagen alguna del tumor; además, tampoco había rastros de tumor al realizar tomografías, evaluaciones endoscópicas, exámenes rectales o biopsia. 

Estos 12 pacientes tuvieron un seguimiento de 25 meses (dos años y un mes), y en ese tiempo, no hubo ni quimioterapias, radioterapias o cirugía, y tampoco se detectó empeoramiento o reaparición del cáncer, por lo que el tratamiento con dostarlimab podría ser de utilidad para el tratamiento de este cáncer y evitar molestias como quimio-radioterapia y cirugías.

Los investigadores concluyen que este tipo de cáncer localizado fue altamente sensible al tratamiento, pero se necesita hacer un mayor seguimiento y más investigaciones al respecto.


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¿Realmente existen las vacunas contra el cáncer?

Las vacunas son una de las invenciones y avances más importantes de la medicina y de la humanidad, ya que estas han permitido prevenir y controlar enfermedades, complicaciones y muertes, como en el caso del covid-19. 

La forma en que estas funciona es buscando entrenar al sistema inmunológico (encargado de protegernos contra enfermedades) para que reconozcan a eso (como virus y bacterias) que nos podría causar daños, y que sean capaces de controlarlos y destruirlos antes de que desencadenen conflictos.

Las vacunas para el cáncer, entonces, siguen el mismo principio, y el Instituto de Investigación del Cáncer, refiere que son tratamientos de inmunoterapia (es decir, estimulan el sistema inmunológico), para brindar herramientas que permitan reconocer a las células cancerosas y eliminarlas de nuestro organismo.

Sin embargo, aunque se sabe posible por expertos, se trata de un proceso muy complejo, ya que el cáncer en sí mismo es una enfermedad muy complicada. 

De hecho, al hablar del “cáncer”, hablamos en realidad de muchos tipos de tumores, con muchas variables y diferencias, lo que implica que algunos resultan más complejos y dañinos que otros, lo que los vuelve más complicados de tratar. 

Y por si fuera poco, dependiendo de la persona, la ubicación y el tipo, cada cáncer será diferente, principalmente a nivel de composición celular, lo que vuelve más complicado el tema de las terapias inmunológicas.

Pero nada es imposible, y la medicina lo sabe. Los estudios médicos se enfocan cada vez más en detectar blancos en los tumores, que puedan permitir entrenar al organismo para atacar y reconocer las células cancerosas. 

El Instituto de Investigación del Cáncer, refiere que muchas veces esos blancos, son proteínas propias del cuerpo, pero que se producen en niveles muy altos, como el caso de la fosfatasa ácida prostática, muy característica del cáncer de próstata (y para la cual se aprobó la vacuna Sipuleucel-T para su tratamiento).

La Sociedad Americana de Cáncer también refiere la existencia de la vacuna T-VEC (Talimogene laherparepvec), que ha sido aprobada para tratar el melanoma de piel (o sea, cáncer de piel) avanzado.

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Las vacunas que ya se conocen

Por increíble que parezca, existen cánceres que son originados o potenciados por una infección por un virus (como el virus del papiloma humano), por lo que la prevención de esta infección es clave para prevenir algunos cánceres. 

Las vacunas para prevenir infecciones causadas por el virus del papiloma humano (VPH), pueden ayudar también a evitar el desarrollo de cáncer en sitios como el cérvix, los genitales masculinos y femeninos, e incluso cáncer anal.

Por otro lado, la vacuna contra la hepatitis B (VHB), no solo protege contra la infección del virus, también podría prevenir el desarrollo de cáncer de hígado que se vincula a esta infección.

Para saber más de...Relacionan consumo de bebidas azucaradas con cáncer de hígado

¿Es malo consumir refrescos?

Sí, lo es. De acuerdo con un estudio que involucró a 90 mil mujeres aquellas que consumían sodas tenían un mayor riesgo de cáncer
¿Qué tipo de cáncer?

No se trataba de cualquier cáncer, sino de cáncer de hígado, una enfermedad que de acuerdo con la American Cancer Society afecta a 41 mil 260 personas cada año y mata a 30 mil 520 de los que lo padecen.
¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de hígado?

Mayo Clinic informa que algunos de los factores de riesgo son: infección con el virus de hepatitis, cirrosis, ciertos padecimientos hereditarios del hígado como la enfermedad de Wilson, diabetes, hígado graso no alcohólico, alcoholismo.
¿Qué se descubrió en la investigación?

Los que se encontró en el estudio sobre el consumo de refrescos y su relación con el cáncer de hígado es que las mujeres que consumían por lo menos un refresco o bebida azucarada al día se enfrentaban a un riesgo 78% mayor de desarrollar este tipo de cáncer que quienes no los tomaban.
¿Qué pueden hacer las personas para prevenir el cáncer de hígado?

Los investigadores sugieren que reemplazar las bebidas azucaradas por agua y por café o té no azucarados puede reducir de manera importante el riesgo de padecer cáncer de hígado
¿No tomarlos es bueno?

“Si se confirman nuestros descubrimientos, disminuir el consumo de bebidas azucaradas podría servir como estrategia de salud pública para reducir la carga de cáncer de hígado", mencionó el doctor Loggang Zhao, de la Universidad de Carolina del Norte, quien fungió como autor principal del estudio.

(Con información de: New England Journal of Medicine, Instituto de Investigación del Cáncer, Sociedad Americana del Cáncer, Muy Interesante)