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Serotonina, involucrada en emociones

Este neurotransmisor es muy interesante según los investigadores porque tiene que ver con muchas funciones del cuerpo humano, como las sensaciones.

  • 20/05/2013
  • 12:23 hrs.

Saber por qué estamos deprimidos, por qué se pueden tener conductas agresivas, por qué algunos animales ejercen su poder de dominación sobre otros, percibir hambre y saciedad  es posible gracias a un neurotransmisor que tenemos llamado serotonina.

De acuerdo con los investigadores, este neurotransmisor es muy interesante porque está involucrado en varias funciones, y presente tanto en todos los mamíferos como en los especies invertebradas.

“En invertebrados es más fácil estudiar con detalle los circuitos que regulan estos mecanismos, y nosotros analizamos la regulación de la liberación de serotonina en diferentes compartimentos de una misma neurona”, indicó, Citlali Trueta Segovia, académica de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM e investigadora del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.

Tureta realizó una investigación sobre serotonina y modulación de las emociones para conocer más a detalle la función de estas. La investigación de Trueta Segovia se realizó en neuronas identificadas en el sistema nervioso de la sanguijuela, un invertebrado descrito por los anatomistas del siglo XIX, y que ha sido investigado por los neurofisiólogos desde la década de 1960.

“Su sistema nervioso es más pequeño que el de los mamíferos, tiene pocas neuronas, pero 10 veces más grandes, de unas 100 micras en lugar de 10 de las humanas, y están distribuidas de forma estereotipada, así que son fáciles de identificar”.

Se eligió a las sanguijuelas porque hay siete de 400 neuronas en cada uno de los 21 ganglios intermedios que forman su sistema nervioso. En los mamíferos, según la especie, hay entre nueve mil y 90 mil que secretan ese neurotransmisor, de un total de un billón.

“Prácticamente todo lo que sabemos sobre liberación sináptica de serotonina se ha estudiado en su sistema nervioso”, dijo.

En su investigación, la científica aprovecha que este último se regenera. Esa condición le permite aislar las neuronas, ponerlas en un plato de cultivo para que sigan con su funcionamiento, conserven su identidad, sinteticen el mismo neurotransmisor y continúen con su actividad eléctrica.

“Si se ponen dos neuronas en contacto, pueden regenerar conexiones funcionales. Esto nos permite aislarlas, formar sinapsis en cultivo y estudiar la comunicación sináptica en una preparación controlada. Las conexiones en esta preparación se forman muy cerca del soma o cuerpo neuronal, así que metemos un electrodo en el soma y registramos lo que ocurre en la sinapsis, con estudios de electrofisiología”, comentó.

 “El sistema nervioso, además de funcionar con conexiones sinápticas rápidas a nivel local, tiene modulación. Esos circuitos fijos que generan respuestas rápidas pueden, en ciertos momentos, funcionar de manera diferente, según los factores que los modulan, incluídas nuestras emociones”.

La investigadora señaló que en el estudio, no se incluyeron ni la depresión ni otros problemas psiquiátricos, sino la liberación de serotonina a nivel celular, pero si podemos entender cómo se regula la liberación a nivel de los distintos compartimentos de las neuronas en el sistema, eventualmente podríamos entender cómo se producen estos padecimientos y llegar a tratarlos”, afirmó.

En los mamíferos, las células serotonérgicas tienen sus cuerpos celulares concentrados en unos núcleos en el tallo cerebral, pero sus ramificaciones inervan prácticamente todo el sistema nervioso, incluido el cerebro y la médula espinal.

“Hemos encontrado liberación axonal de serotonina y aparentemente esto tiene mecanismos intermedios entre los rápidos de la sinapsis y los lentos del soma. Es un tercer modo que puede ser importante en la modulación de circuitos locales”, afirmó.

La investigación sobre serotonina y modulación de las emociones, hicieron a la académica, acreedora a una beca en el área de Ciencias Naturales por L’Oreal-UNESCO-Academia Mexicana de Ciencias.

“El premio significa un reconocimiento al currículum y a los proyectos que planteamos, además de un donativo para continuar la investigación en el laboratorio”, apuntó.

Trueta Segovia estudió la licenciatura en Biología en la FC, la maestría en el programa de Ciencias Fisiológicas (con el tema vinculado a la neuroendocrinología) en el entonces Centro de Neurobiología, y el doctorado en Ciencias Biomédicas en el Instituto de Fisiología Celular (IFC), todos de esta casa de estudios.

Desde 2003 es investigadora en el Instituto Nacional de Psiquiatría, y en la FC imparte un Taller de Neurobiología Celular, donde los alumnos acuden a los laboratorios para iniciarse en la indagación; además, es tutora del doctorado en Ciencias Biomédicas. (UNAM)

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