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Corazón

Tener un infarto provocaría depresión

Luego de sufrir un paro cardiaco o un infarto, un paciente podría experimentar miedo, ansiedad o pesadillas, lo que alteraría su ritmo cardiaco.

  • 01/08/2012
  • 08:59 hrs.

Una vez que una persona ha sido víctima de un infarto o un ataque cardiaco, es muy común que pueda sufrir de depresión o experimente señales de lo que se conoce como trastorno o síndrome de estrés postraumático (TEPT).

Entre las señales de  TEPT más conocidas se encuentran el miedo, la ansiedad, las pesadillas, o recuerdos de escenas o imágenes postraumáticas las cuales pueden aumentar la presión y el ritmo cardiaco.

Cuando la sangre no llega al corazón o a una de sus partes, se produce un infarto debido a que uno o más vasos sanguíneos se encuentran obstruidos y al no recibir la sangre necesaria, el corazón se daña.

Si el daño al corazón es significativo, éste deja de latir provocando un perjuicio muscular que podría ocasionar incluso la muerte.  Por eso, ambas situaciones, la de un infarto y la de un paro cardíaco, son muy riesgosas y pueden resultar traumáticas para quienes las sufren.

El síndrome por estrés postraumático aparece cuando una persona ha sido víctima de un incidente aterrador o ha sido testigo de una situación en donde se ha tenido riesgo de tener una lesión física o amenaza de muerte como lo es en el caso de un desastre natural, un accidente, un robo, etc.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista PLoS ONE el cual fue financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Los Estados Unidos, existen nuevos datos que indican cierta relación entre un infarto y los síntomas del trastorno o síndrome de estrés postraumático (TEPT). 

Los investigadores encontraron que uno de cada ocho supervivientes de un infarto experimenta señales del TEPT y que el desarrollo de esos síntomas duplica el riesgo de que los pacientes cardiacos sufran un segundo infarto o mueran en un plazo de tres años.

Asimismo dentro de tres estudios diferentes se encontró que de los 600 pacientes que se observaron con TEPT tras un ataque cardiaco, estos pacientes tenían casi el doble de posibilidades de volver a sufrir otro ataque cardiaco o morir.

Los hallazgos brindan nuevos datos para que los especialistas de la salud puedan ayudar a quienes sufren del síndrome del estrés postraumático. Algunos pacientes suelen curarse solos tras sufrir un infarto y se adaptan al tratamiento sin mayores complicaciones, pero a otras no les resulta tan fácil.

Al observarse un problema más serio en estas personas, es recomendable acudir con un profesional para recibir el tratamiento y la terapia necesaria para que el paciente pueda llevar de nuevo una vida sin miedo y sin angustia. (Con información de Vida y Salud)

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