Estrés no determina enfermedades de presidentes

En EU, los mandatarios que mueren de causas naturales no parecen perder años de vida, debido a efectos del tiempo que pasan en la Casa Blanca.

12/12/2011 9:24
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Ser presidente de Estados Unidos ofrece sus ventajas, desde una casa muy bonita a tener un práctico avión a la mano, pero el trabajo también conlleva mucho estrés.

 
¿Suficiente estrés para restarle años a la vida? Quizás no, sugiere una investigación reciente.
 
Los datos mostraron que los presidentes que mueren de causas naturales no parecen perder años de vida debido a los efectos del tiempo que pasan en la Casa Blanca. De hecho, la mayoría logró vivir más que los hombres similares de su época.
 
Los hallazgos no prueban definitivamente que el estrés de la presidencia no tenga ningún efecto sobre la duración de las vidas de los presidentes. Quizás la reste años a la vida. La investigación no les compara con hombres de riqueza y posición similares, como los miembros del Congreso.
 
Aún así, “les fue mucho mejor de lo que se podría predecir, dadas sus circunstancias”, señaló el autor del estudio S. Jay Olshansky, profesor de salud pública de la Universidad de Illinois, en Chicago. “No hay evidencia de que mueran antes”.
 
Olshansky también cree que ha acabado con una suposición: que cada año en la Casa Blanca por lo general le roba dos años de vida al presidente. Un reporte noticioso reciente sobre esa suposición, provocado por fotografías que mostraban el envejecimiento del Presidente Obama, llevó a Olshansky a intentar averiguar si había algo de cierto.
 
Se sentía escéptico porque los presidentes comparten tres rasgos que se han relacionado con una vida más larga: riqueza, educación y acceso a la atención de salud. “Tienen una triple ventaja”, aseguró.
 
Olshansky comparó la duración de las vidas de los presidentes que murieron de causas naturales con la de hombres que eran de la misma edad que los presidentes cuando éstos asumieron el poder. Sin embargo, hubo una dificultad, dado que no había estadísticas estadounidenses completas para 1789 a 1899. Olshansky comparó la duración de las vidas de los presidentes de esa época con estadísticas de Francia, donde cree que los hombres vivían más o menos lo mismo que en Estados Unidos.
 
De los 34 que murieron de causas naturales (todos excepto Kennedy, McKinley, Lincoln y Garfield), 23 vivieron más de lo que hubiera vivido un hombre promedio, según sus edades el día de la toma de posesión. Hubieran vivido más que el promedio de otros hombres de su época incluso si por algún motivo hubieran envejecido a un ritmo doble mientras eran presidentes.
 
En un comentario sobre el informe, el doctor James Goodwin, director del Centro Sealy del Envejecimiento de la Rama Médica de la Universidad de Texas, dijo que la idea de que los presidentes se vería adversamente afectados por el estrés es “fundamentalmente errónea”. La investigación con animales y algunas con personas sugieren que el tipo más peligroso de estrés proviene de la desesperanza, como “cuando uno es un administrador de rango medio y no puede cambiar el sistema”, explicó.
 
“Cuando uno está a cargo, no es un estrés malo”, aseguró.
 
Goodwin añadió que los presidentes no son como las demás personas. “Se seleccionan personas con una tremenda fuerza vital, increíblemente enérgicas, emocionalmente activas y positivas”, aseguró. “Son políticos”.
 
Una idea para investigaciones futuras sería estudiar a los que pierden las elecciones presidenciales, que compartirían muchos de los mismos rasgos de los ganadores pero que en realidad nunca terminaron en la Casa Blanca, sugirió.
 
La investigación aparece en la edición del 7 de diciembre de la revista Journal of the American Medical Association. (Con información de HealthDay)

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